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La prensa y gran parte de la
opinión publica internacional interpreta la realidad palestina como una
colisión entre Fatah, que apoya el proceso de paz y Hamas que se opone. Pero el debate entre
Hamas y Fatah se centra principalmente en la manera en la cual deberían
gestionarse las negociaciones con Israel.
La dirección de Fatah está
comprometida con gobiernos árabes de orientación pro-norteamericana,
Egipto, Jordania, Arabia Saudita, y con el proceso de Paz con Israel
iniciado en Washington el 13 de septiembre de 1993, conocido también como
proceso de Oslo. Hamas no rechaza una paz negociada con Israel, pero denuncia
que el proceso con el cual esta comprometido Fatah ha fracasado sin traer
beneficios para el pueblo palestino. Como alternativa Hamas propone un cese del
fuego que incluiría la retirada israelí de los territorios ocupados en junio de
1967 como principio de un proceso de paz.
La intervención extranjera, sobre
todo por parte de los Estados Unidos e Israel, que incluye el bloqueo económico
a la Autoridad
Palestina y el aislamiento del gobierno palestino
transformaron estas diferencias de planteamiento en choques tras la victoria
electoral de Hamas en enero de 2006. Desde diciembre la violencia interna en la
sociedad palestina han llegado a niveles nunca antes conocidos en Cisjordania y
Gaza.
Si bien esta violencia se produce
por motivos internos, Israel y los EE.UU. la alientan continuamente con la esperanza de que
Fatah tenga la capacidad de llevar a cabo un golpe de estado.
Días duros en Gaza
A pesar de las divergencias entre
las diferentes facciones políticas palestinas, los choques y las contiendas
nunca llegaron a los extremos vistos durante diciembre y enero en Cisjordania y
la Franja de
Gaza. Las confrontaciones más violentas tuvieron lugar en la ciudad de Gaza,
pero hubo choques armados en toda la
Franja de Gaza y en las principales ciudades en Cisjordania.
Por primera vez las confrontaciones no se limitaron a los combatientes, y entre
las víctimas hubo civiles e incluso niños.
Este brote de violencia contradice
los discursos de Hamas y de Fatah llamando continuamente a la unidad nacional y
apelando a que la guerra entre facciones es una línea roja que no debe ser
cruzada. Además, Hamas y Fatah alegan proteger los intereses del pueblo
palestino y prometen aliviar el sufrimiento del pueblo. Desafortunadamente, más
alla de los discursos para consumo público, el caos y los asesinatos, las
acusaciones y los choques sangrientos se han transformado en moneda corriente
en las relaciones entre las diversas agendas políticas palestinas.
Las confrontaciones entre Fatah y
Hamas han sido el clímax de las tensiones que se han ido acumulando entre
fuerzas políticas que representan agendas contradictorias con respecto al
futuro del pueblo palestino. Por un lado, la dirección de Fatah, que junto al
reino de Jordania y Egipto acepta preeminencia militar, económica y política de
los Estados Unidos en la región, ve el futuro del pueblo palestino dentro de
los marcos impuestos por la política norteamericana. Mientras que Hamas se
subscribe a los actores estatales y paraestatales que son hostiles al proyecto
norteamericano y ve los intereses del pueblo palestino ligados a la
independencia de la región árabe.
El aislamiento internacional y los
conflictos internos
La victoria de Hamas en las
elecciones al consejo legislativo palestino (CLP), después de cuatro décadas de
primacía de Fatah, supuso un cambio inesperado en el liderazgo político
palestino. El resultado electoral fue un voto de desconfianza a la política de
Fatah en los últimos 15 años, y sobre todo, consecuencia de su fracaso en crear
un estado palestino independiente por la vía de las negociaciones directas. Al
perder su lugar predominante en la política palestina, Fatah no acepto
participar como segundo en un gobierno Hamas.
Inmediatamente después de las
elecciones, el cuarteto
decidió aislar al gobierno palestino conducido por Hamas empujando a la
sociedad a una profunda crisis económica y social. Más tarde, dada la
profundidad de la crisis, el cuarteto decidió que se podrían hacer
transferencias financieras para ayuda de emergencia a la oficina del presidente
Abbas, pero estos fondos no podrían ser usados para pagar salarios o apoyar
proyectos gubernamentales de desarrollo.
Adicionalmente, Israel impuso un
bloqueo económico para evitar que el gobierno palestino recibiera asistencia de
países que no se sumaron al aislamiento impuesto por el cuarteto. Por
consiguiente, los sueldos de empleados gubernamentales y municipales no fueron
pagados al tiempo que se congelaban proyectos de desarrollo en los que estaba
presente la
Autoridad Palestina.
Según la Oficina de las Naciones
Unidas para la
Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios
Palestinos Ocupados (OCHA) las consecuencias sociales del bloqueo fueron
extremas ya que el Producto Bruto Interno (PBI) real bajó casi un
9% durante primer semestre de 2006. De acuerdo a OCHA la pobreza profunda en
los TPO llegó al 64.3% durante 2006, y en la Franja de Gaza aumentó de un 51% a un 79.8%.
Con el deterioro de la situación
económica los sindicatos de maestros y del sector público llamaron a una huelga
general el 2 de septiembre de 2006 ya que los empleados del estado no habían
percibido sus salarios durante siete meses. En el curso de la huelga se
produjeron escaramuzas, convirtiéndose algunas de ellas incluso en
confrontaciones armadas. Esto atizó la disputa sobre la responsabilidad de la
crisis en la sociedad palestina entre las direcciones de Fatah y Hamas. Hamas
denunció que las huelgas fueron instigadas por Fatah con el fin de boicotear la
gobernabilidad en la
Autoridad Palestina. Fatah negó las denuncias de Hamas,
afirmando por su lado que Hamas no tomaba en cuenta el bienestar de la
población al intentar implementar su agenda política.
Las relaciones entre Hamas y Fatah
estaban ya muy deterioradas desde que el Ministro palestino del Interior, Saeed
Siyam, formara la “Fuerza Ejecutiva” en mayo de 2006, como respuesta a la
insubordinación de las fuerzas armadas de la Autoridad Palestina,
que seguían respondiendo a la dirección de Fatah. Esta fuerza cuenta con 6.000
efectivos e incluye miembros de Hamas pero también miembros de la oposición
interna dentro de Fatah.
El fracaso del dialogo nacional palestino
Durante el diálogo nacional
iniciado en mayo del 2006 que incluía todas las facciones políticas palestinas
y tenía como objetivo formar un gobierno de unidad nacional, se fueron
generando conflictos adicionales. Este diálogo fue instado por la presión
popular pero Israel y los Estados Unidos se han opuesto sistemáticamente a la
formación de un gobierno de coalición que incluya a Hamas.
El Presidente Palestino, Mahmoud
Abbas, declaró en varias ocasiones que las negociaciones habían llegado a un
callejón sin salida incrementando la hostilidad interna. Finalmente el 10 de
diciembre el Comité Ejecutivo de Fatah recomendó al presidente Abbas adelantar
las elecciones a lo que Hamas respondió acusando a Fatah de intentar derrocar
el gobierno por vías inconstitucionales. El 11 de diciembre, fueron asesinados
tres hijos de Baha’a Musbah Ba'lousha, un oficial de inteligencia. Ba'lousha y
otros funcionarios de Fatah nunca acusaron abiertamente de los asesinatos a
Hamas, pero dos días más tarde, el 13 de diciembre, el juez islámico Bassam
Abdul Malik, oficial en las brigadas de Az A Din El Qassam de Hamas, fue
asesinado en Khan Younis. Las brigadas acusaron de la comisión del asesinato a
los Servicios de Seguridad Preventivos, relacionados con Fatah.
El 14 de diciembre el Primer
Ministro Palestino, Ismail Haniyeh, regresó de una gira por el
extranjero en la que había recaudado fondos para su gobierno. Al principio las
autoridades israelíes negaron a Haniyeh la entrada a la Franja de Gaza. Cuando
finalmente el Premier palestino fue dejado entrar, tras dejar en Egipto los
fondos recaudados, estallaron confrontaciones entre partidarios de Hamas y la Guardia Presidencial,
allegada a Fatah, en el puesto fronterizo de Rafah. Hamas y Fatah sostienen
distintas versiones sobre lo ocurrido en Rafah y sobre quién fue el primero en
abrir fuego. La confrontación de Rafah se saldó con uno de los guardias de
Haniyeh muerto y su hijo herido.
En Ramallah, se produjeron también
choques entre partidarios de Hamas, que celebraban el aniversario del
movimiento en el centro de ciudad, y los servicios de seguridad palestinos,
allegados a Fatah, con un resultado de 30 heridos.
El 15 de diciembre, el presidente
Abbas ratificó las recomendaciones del comité ejecutivo de Fatah en un discurso
público llamando a elecciones adelantadas como salida de la crisis interna,
haciendo hincapié en la crisis económica creada por el bloqueo y el
aislamiento. Hamas interpretó el discurso presidencial como el principio de un
golpe de estado y rechazó la propuesta tachándola de inconstitucional. Por la
tarde, Hamas movilizó su base social en grandes manifestaciones de protesta al
tiempo que Fatah movilizaba su gente en apoyo al presidente llamando a
elecciones adelantadas. Este día comenzaron los choques armados entre las dos
facciones.
El discurso de Abbas llamando a
adelantar las elecciones constituyó un momento crucial en la crisis. Al parecer
Fatah, (que no ha reconocido la victoria de Hamas en las elecciones) asumió que
el Pueblo Palestino, agotado de un año de caos económico, buscaría una solución
alternativa. Al parecer Fatah también asumió que los palestinos han comprendido
que desafiar a Israel y los EE.UU. no ha traído ningún resultado positivo y que
por tanto están dispuestos a volver a la propuesta negociadora que Fatah ha
llevado adelante en los últimos 15 años.
Es probable que Hamas y otros
partidos rechazasen participar en dichas elecciones, ya que las consideran una
vía inconstitucional e ilegal para derrocar al gobierno. Por lo tanto la crisis
palestina empeoraría, ya que Hamas y quizás también parte de la izquierda
palestina no reconocerían los resultados viendo las elecciones de enero de 2006
como las únicas legítimas. De este modo, sería muy probable que la realidad
política palestina degenerase en un doble gobierno y guerra civil.
Pero si Hamas aceptase participar en las
elecciones tendría grandes posibilidades de ganarlas de nuevo. No
obstante, si Fatah ganase, su victoria sería considerada como resultado del
asedio económico y de la ayuda del gobierno americano. Esto restaría
legitimidad al nuevo gobierno palestino y se incrementarían los choques entre las
milicias palestinas. En ese caso Hamas jugaría un papel similar al del
Fatah durante el último año.
Los proyectos norteamericanos para un golpe de
estado
El gobierno palestino conducido por
Hamas sigue contando con gran legitimidad pública a pesar de las grandes
dificultades creadas por el aislamiento político y económico impuesto por el
cuarteto y las tensiones internas con el Fatah. Israel también ha llevado a
cabo dos grandes operaciones militares, "lluvias del verano" y
"nubes del otoño", en las cuales más de 400 palestinos perdieron su
vida y cerca de 1.200 fueron heridos.
Pero estas operaciones fueron un
fracaso, ya que Israel tuvo que negociar un cese de fuego que se mantiene muy
frágilmente. El fracaso de las operaciones militares israelíes en la Franja de Gaza, que
vinieron después de la derrota israelí en el Líbano, dejó a los Generales del
ejército de Israel frustrados y buscando una salida militar que les permitiese
salvaguardar su honor. Pero la incapacidad del ejército de derrocar al gobierno
de Hamas ha llevado al Primer Ministro israelí y a la administración
norteamericana a buscar alternativas.
Desde el otoño de 2006 la prensa
israelí ha venido informando sobre los planes norteamericanos para derrocar el
gobierno Hamas por medio de un golpe de estado llevado a cabo por fuerzas de
Fatah. El 15 de octubre de 2006 Yediot Aharonot divulgó que Washington
concedería 42 millones de dólares para crear una "alternativa
democrática" al gobierno palestino. Según el diario israelí, el plan
incluye la creación de un sistema educativo paralelo, apoyo a organizaciones y
periódicos de oposición y la contratación de consejeros políticos para asistir
a los líderes de Fatah. Además, Yediot Aharonot informó que los EE.UU.
financian la
Guardia Presidencial de la Organización para la Liberación Palestina
(OLP), que depende directamente del Presidente Abbas. La financiación
norteamericana incluye compra de armamento e instrucción militar en campos
situados en la zona de Jericó y el incremento de la fuerza de 4.500 a 6.500 efectivos.
Un mes y medio más tarde, el 30 de
noviembre de 2006, Ha'aretz
divulgó que el objetivo americano es preparar a la Guardia Presidencial
de la OLP para un
futuro choque con las fuerzas de Hamas en la Franja de Gaza. Según Ha’aretz el 20
de noviembre el General Keith Dayton presentó sus planes para la el futuro de la Guardia Presidencial
de la OLP a los
representantes del Cuarteto reunidos en Londres. En la reunión Dayton pidió a
los países donantes contribuir con 26 millones de dólares adicionales para
financiar la fuerza.
En noviembre de 2006 el General
Keith Dayton sustituyó al General William Ward como coordinador de los EE.UU.
para la seguridad en Palestina. Previamente Dayton sirvió como director de
estrategia, planificación y política en la oficina del subjefe del estado mayor
en el ejército de los EE.UU. y como director de operaciones de la agencia de
inteligencia y defensa de los EE.UU.
Cuando Dayton fue designado, tres meses antes
de las elecciones a al Consejo Legislativo Palestino, su objetivo como
coordinador de seguridad fue “ayudar al presidente Abbas y a la Autoridad Palestina
a llevar a cabo su responsabilidad de terminar con los ataques terroristas,
desmontar la infraestructura terrorista en la Autoridad Palestina,
mantener la ley y el orden y, en el futuro, proporcionar seguridad para su
propio estado," tal y como declaró el Presidente de los EE.UU. George W.
Bush en octubre de 2006.
Con la victoria de Hamas en las
elecciones los objetivos de Dayton se transformaron en consolidar la posición
militar del presidente palestino y asistirlo en el enfrentamiento con Hamas
ayudado por Israel y Egipto.
Egipto aparece generalmente como
mediador neutral en las negociaciones entre Hamas y Fatah que se han ido
celebrando desde las elecciones de enero. Pero el jueves 28 de diciembre de 2006 Ha'aretz
informo que el día anterior Egipto transfirió gran cantidad de armas y
municiones a las organizaciones de seguridad de la Autoridad Palestina
en la Franja
de Gaza que dependen del Presidente Abbas. Según el informe, este envío incluyó
2.000 rifles AK-47, 20.000 cargadores y dos millones de municiones. Las armas y
municiones fueron transferidas de Egipto a la Franja de Gaza a través del paso fronterizo de Kerem
Shalom en territorio israelí y de ahí escoltadas por la policía militar al
paso de Karni, por donde entraron en la Franja de Gaza.
Funcionarios israelíes confirmaron
el informe publicado en Ha'aretz. Amos Gilad, encargado de política
militar en el Ministerio Israelí de Defensa, declaró en la radio de Israel el
jueves 28 de diciembre que la ayuda proporcionada a la Guardia Presidencial
de Mahmoud Abbas el Presidente de la Autoridad Palestina,
“se dirige reforzar las fuerzas de la paz en la cara a las fuerzas de la
oscuridad que están amenazando el futuro del Oriente Medio." Sin embargo,
Nabil Abu Rudeina un portavoz del Presidente palestino negó que Egipto hubiese
transferido armas y municiones a fuerzas militares o paramilitares afiliadas a
Fatah en la Franja
de Gaza el viernes 29 de diciembre de 2006. Según Ha'aretz la decisión
de transferir armas a las fuerzas del Presidente Abbas había sido tomada en la
reunión del sábado 23 de octubre entre el Presidente palestino, Abbas, y el
Primer Ministro israelí, Olmert.
Según el portavoz de la Casa Blanca, Sean
McCormack, “hay grandes diferencias políticas en Gaza y éstas deben resolverse
dentro del sistema político palestino” (informe diario a la prensa del 15
de diciembre de 2006). Ya en septiembre la administración norteamericana
preveía una salida violenta como posibilidad para expulsar a Hamas del
gobierno. La administración asumió que el Presidente Abbas podría derribar el
gobierno Hamas mediante el efecto combinado de presiones económicas, el
aislamiento internacional, la canalización de fondos a través del despacho
presidencial para aliviar los problemas más severos y una fuerte Guardia
Presidencial. Según la
Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, esos
cuatro elementos pueden dar a “Abu Mazen un cierto espacio para determinar cómo
desea salir él del callejón sin salida” en el cual se encuentra la política
palestina después de que Hamas rechazara los términos del Presidente Abbas para
un gobierno de unidad nacional.
Washington considera realista, ni
está dispuesto a aceptar, la posibilidad de un gobierno palestino de unidad
nacional, al menos no de uno que incluya al Hamas como socio central. La Casa Blanca resume la
política en el Medio Oriente como un choque entre estados y lideres árabes
moderados y con Irán y Siria. Hamas y Hezbollah serían en este esquema
jugadores secundarios, “subcontratistas de la violencia”, tal como los definió
Sean McCormack en su informe diario a la prensa del 5 de diciembre 2006.
Desde que Ariel Sharon fue elegido
Primer Ministro en febrero de 2002 la política israelí con respecto al proceso
de paz en el Medio Oriente se ha caracterizado por su unilateralidad. Los
bastiones de la unilateralidad israelí has sido su superioridad militar y el
aval automático de las políticas israelíes por parte de la administración
norteamericana, la financiación europea y norteamericana de los costes de la
ocupación israelí, que durante este período se materializó generalmente en
forma de ayuda de emergencia y, finalmente, la construcción del muro de
separación que aísla a la población palestina de Israel y rompe la continuidad
territorial de los territorios ocupados. La retirada israelí de la Franja de Gaza se produjo
en el contexto de esta política unilateral que seguiría con una posterior
retirada israelí de los territorios palestinos encerrados por el muro de
separación. La política unilateral de Israel fue aceptada por los EE.UU. ya que
potencialmente podría contener el conflicto en los territorios palestinos y
hasta aparecer como un camino hacia la paz.
Sin embargo, el fracaso militar de
Israel en el Líbano y en la
Franja de Gaza desmoronó el proyecto unilateral de Israel y
con él la primacía norteamericana en el Mediterráneo oriental creando un
espacio político propicio para la intervención militar en el Líbano y
posiblemente en la Franja
de Gaza en el futuro. El hecho que Israel fracasara frente a quiénes son
vistos como jugadores secundarios en el Líbano y la Franja de Gaza es el
principal desafío de la política norteamericana en el Medio Oriente. Este desafío
requiere de una intervención directa que cambie las reglas del juego reduciendo
la autonomía de acción por parte de Israel.
En estas condiciones el Presidente
Abbas se transforma en un jugador central en los proyectos de Washington para
el futuro del Medio Oriente. Alex Fishman, columnista en Yediot Aharonot
escribió el 25 de diciembre de 2006 que el objetivo de la visita de Rice en
enero sería fomentar un plan dirigido a crear un estado palestino con fronteras
temporales antes de 2008. Fishman agrega que Washington se propone consolidar
las capacidades militares de Fatah y de Mahmoud Abbas para expulsar por la
fuerza al gobierno de Hamas.
Pero los proyectos norteamericanos con respecto
al futuro del Presidente Abbas posiblemente serán abortados de la misma manera
que se han estancado los proyectos militares israelíes. El ejército israelí con su capacidad de destruir a cualquier milicia en
una confrontación pudo alcanzar una victoria militar en Gaza. Pero la fuerza
militar de Israel no pudo dañar la determinación de la población en la Franja de Gaza de resistir
con o sin armas. Desde el principio de las operaciones israelíes muchas de las
acciones de resistencia en Gaza no fueron armadas sino acciones civiles que
minaron la libertad de acción de los militares. Israel fracasó en derrotar la
voluntad popular palestina. Si el Presidente Abbas intenta expulsar por la
fuerza al gobierno Hamas quedará como quien frustró el proceso democrático
palestino al servicio de intereses extranjeros.
Alternativas para el Futuro
Las alternativas en este momento
son o un golpe de estado, tal como proponen los Estados Unidos e Israel o
sentarse a la mesa y negociar un acuerdo que salvaguarde los intereses y los
derechos del pueblo palestino. Cualquier alternativa a un gobierno de unidad
nacional palestino fracasará porque Fatah o Hamas, o aún una facción más débil,
tienen el poder de paralizar a sociedad Palestina.
Desde los primeros acontecimientos
violentos, las facciones y las instituciones populares y de la sociedad civil
han sentido la gravedad de la situación y han abierto un proceso del diálogo,
especialmente en la Franja
de Gaza, para contener los acontecimientos. Se han iniciado también
manifestaciones populares contra la resolución de conflictos internos por medios
violentos. El movimiento popular ha llamado a los liderazgos de Hamas y de
Fatah a retirar sus efectivos armados de las calles y a eliminar toda forma de
presencia militar, tales como controles militares, marchas armadas y los
hombres enmascarados.
Como resultado de la presión
popular, las direcciones de Hamas y Fatah retiraron a sus hombres armados de
las calles y llamaron a terminar la lucha interna, ayudando a calmar la
situación. La hostilidad que prevalecía durante los primeros días de conflictos
descendió, sin embargo se producen violaciones diarias del cese de fuego y hay
tensiones. La tregua parece frágil con un número alarmante de muertos y heridos
en ambos bandos.
Si bien el futuro se encuentra en
gran parte en manos de las facciones palestinas y de la presión popular,
tampoco deben menospreciarse las presiones norteamericanas, que en este momento
incluso aparecen prometiendo un estado palestino con fronteras temporales, en
caso de que Fatah volviera al poder. El presidente Abbas tendrá que decidir
entre la unidad nacional y un posible choque con las políticas Norteamericanas,
o seguir las instrucciones de Washington llevando la sociedad palestina al
caos.
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