|
Que los países occidentales intervienen en los asuntos
de política interior de países y pueblos soberanos por medio de sus políticas
exteriores, es un hecho. Que los grandes medios de comunicación responden a sus
respectivas líneas editoriales, es también una obviedad . Pero la capacidad de
ambos para, en coordinación y sincronía, dar la vuelta a la realidad y mostrar
al público un escenario tan falso como interesado, es siempre sorprendente.
En Palestina el sionismo desde su ya famosa y falsa
frase de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” ha tejido una larga
lista de mentiras que, a fuerza de repetir y de aplicar políticas criminales
con los ingentes y poderosos medios de que dispone, ha convertido en
“realidades”.
La situación actual en Palestina es el resultado de
los acontecimientos de los últimos meses, pero éstos a su vez responden a una
programada y estructurada política de limpieza de étnica del pueblo palestino
planificada por el sionismo y apoyada por el imperialismo norteamericano para
llevar a cabo sus planes de reestructuración del “Gran Oriente Medio y Norte de
Africa”. Por ello recordaré los últimos acontecimientos acaecidos en los
territorios palestinos ocupados en 1967, intentando no perder el análisis de la
situación dentro de la globalidad y estrategias del actual imperialismo
neoliberal.
Agotada la segunda Intifada, con una Autoridad
Palestina sin ninguna autoridad (la tónica general desde su creación) y con
claros síntomas de degradación política y moral, la población palestina extenuada
por duros años de feroz represión israelí se preparó para elegir al parlamento
palestino después de un largo periodo de procesos municipales, en los que ya se
atisbaba un cambio de opinión entre la población.
El 25 de enero de 2006, Hamas resulta la lista mas
votada, aunque por un pequeño margen sobre la de su rival inmediato Al Fatah, (45,35% frente al 42,07%). Sin embargo en base a la
Ley Electoral palestina recién reformada, Hamas obtiene mayoría absoluta en el
parlamento palestino.
El 10 de abril de 2006, la Unión Europea se unía a
Estados Unidos, Canadá y Japón en el embargo financiero al pueblo palestino
como forma de castigo colectivo por su elección democrática. El embargo que
dura ya catorce meses, unido a la retención de los impuestos arancelarios
palestinos por parte de Israel, que suponen mas dos tercios del presupuesto de
la ANP, ha llevado a la maltrecha economía palestina a una situación
catastrófica y ha sumergido a la agotada sociedad palestina en una crisis
humanitaria sin parangón, llevándola a vivir el peor momento de su historia.
Al Fatah, el partido en el poder desde la constitución
de la Autoridad Nacional Palestina, estamento creado en el marco de los
acuerdos de Oslo, por y para occidente, con el objetivo de tener a alguien a
quien acusar cuando se produjeran actos de resistencia (denominados en
occidente de terrorismo) y a quien utilizar en caso de aceptación de las reglas
del juego, nunca encajó la derrota en las urnas.
Con este contexto se conseguían las herramientas
necesarias para llevar a cabo la implementación de un plan
israelí-norteamericano, apoyado por algunos países árabes y la UE, para socavar
y sustituir al Gobierno palestino de unidad nacional, fortaleciendo a Mahmud
Abbas y disolviendo el parlamento palestino.
Se contaba con el plan, con los medios y con los
ejecutores en el interior: Mohamed Dahlan, Mahmud Abbas y el resto de la cúpula
de Al Fatah.
Los medios de comunicación se han encargado del resto
del atrezzo, abordando y repitiendo hasta la saciedad tópicos y conceptos para
instaurarlos en el imaginario occidental como parte de la realidad palestina,
en base a la máxima de Goebbles de que: “una mentira repetida muchas veces se
convierte en verdad”
La
división de Palestina.
Desde la primera Intifada Israel fue dificultando los
contactos entre los palestinos de Gaza y de Cisjordania. Estas dificultades con
el tiempo se fueron convirtiendo en imposibilidad, llevando a la separación
total de ambos territorios y comunidades.
En Cisjordania y a pesar del embargo, de la
restricción de movimientos y de la construcción del muro del apartheid, todavía
existe cierto grado de libertad, de contacto con el mundo exterior, existe un
mayor pluralismo.
En Gaza, con un nivel de asfixia mucho mayor, con la
población encarcelada, bombardeada y sin apenas contacto con el exterior, la
sociedad ha ido involucionando, cerrándose y volviendo a fórmulas de vida más
tradicionales y con mayor componente religioso y tribal.
Es decir, antes de los lamentables sucesos de
confrontación fraticida que tuvieron lugar en Gaza ya existían “dos Palestinas”
(o mejor dicho tres, si contamos tambien los territorios palestinos previos a
1948). Estas dos Palestinas no han sido fraccionadas, ni divididas por ningún
partido palestino, fueron separadas por Israel, con el objetivo claro de
“dividir para vencer” mediante determinadas políticas de hechos consumados,
encaminadas desde hace décadas a la fragmentación del territorio palestino y al
estrangulamiento social y económico de su población. Este triste episodio de
violencia interpalestina no ha sido mas que la “formalización” u
“oficialización” de esa separación impuesta por Israel con el beneplácito de
USA y la UE.
El problema actual no es la división, sino la
calificación de “tierra terrorista” que se va a aplicar a la Franja de Gaza y
la conversión de toda su población en “objetivos militares”, como en el caso de
Faluja en Iraq o el sur de Libano.
Golpe de estado
Siguiendo el guión establecido, los medios de
comunicación han buscado intencionadamente culpabilizar a Hamas de un supuesto
golpe de estado para mantener esa dualidad buenos/malos que tan sencilla es de
entender. Por supuesto en esta época de guerra global contra el terrorismo en
su forma, no ya de comunismo, sino de Islam, a los islamistas se les reserva el
papel de “malos” .
De entrada, el término golpe de estado es absurdo en
el caso palestino al no existir tal estado. Ademas Hamas, teniendo el poder
legislativo y el respaldo de la mayoria de la población no necesitaba dar
ningun golpe para hacerse con el poder, pues ya lo poseía.
Cualquiera que conozca la realidad de Gaza sabe que
intentar tomar la Franja por la fuerza de las armas, es totalmente absurdo. Hamas
tiene una fuerte y amplisima base social en Gaza y una rama militar bien
entrenada, disciplinada, fiel y con fuertes convicciones en sus acciones, algo
que no ocurre en absoluto con la gente de las Brigadas de los Martires de Al
Aqsa, brazo armado de Al Fatah.
Por lo tanto es fácil deducir que Al Fatah no buscaba
tomar el poder en la Franja de Gaza sino sencillamente agudizar una
confrontación interna y, como he dicho al principio, oficializar o mostrar a
occidente que Gaza es un territorio peligroso por estar bajo control de los
islamistas y que es a ellos a quienes hay que combatir.
El objetivo de Abbas queda claro: recuperar el poder a
toda costa. El objetivo del eje Israel-USA-UE también: azuzar la confrontación
interna, creando una palestina “civilizada”(es decir sumisa) y otra demonizada
(es decir resistente) y conseguir que sean los propios palestinos los que
acaben con el apoyo social que en muchos países despierta la legitima causa
palestina, desprestigiando por completo su derecho a la legítima defensa.
Al Qaeda
Cada vez con mayor insistencia aparece en los medios
de comunicación la marca “Al Qaeda” en relación con los diferentes movimientos
de resistencia en países bajo ocupación. Comezaron en Afganistán, siguieron en
Iraq, ya lo han conseguido en Líbano y ahora le toca a Palestina.
De hecho hace unos meses en Haaretz apareció una
pequeña noticia relacionada con una posible trama israelo-palestino
colaboracionista, para crear una célula de Al Qaeda en Gaza.
Los poderes fácticos saben que la unión Palestina-Al
Qaeda o más concretamente Gaza-Al Qaeda, en el subconsciente occidental va a
facilitar la deslegitimación de la resistencia palestina y además les permitirá
tener un mayor control de la zona, llevando a cabo todo tipo de acciones
militares amparados por la filosofía de la guerra contra el terrorismo,
simplificada en la guerra contra Al Qaeda.
Gobierno de emergencia
La elección de un gobierno de emergencia encabezado
por Salam Fayyad, alto funcionario del FMI y del BM es la confirmación del
bando elegido por la dirigencia de Al Fatah.
La ilegalización de la Fuerza Ejecutiva y del brazo
armado de Hamas siguiendo el esquema español de la necia Ley de partidos, no
hace sino reforzar esa idea.
Y las declaraciones y acciones de los representantes
internacionales e incluso el propio Olmert, levantando el embargo a las zonas
bajo control de Fatah, reconociendo a Abbas como un “socio”, prometiendo la
liberación de presos de Al Fatah, etc, no dejan el menor atisbo de duda: la
Autoridad Nacional Palestina personalizada en la figura de Mahmud Abbas ha
vendido su alma al diablo, aliándose con el enemigo y traicionando a su pueblo
y a sus legítimas aspiraciones y derechos.
Con el manejo sutil e intencionado de estos conceptos
se pretende acabar con la causa palestina, no solo físicamente, algo que llevan
haciendo desde hace décadas, sino también teórica, espiritual y simbólicamente.
Palestina se resquebraja, pero no por problemas
ideológicos internos o diferencias religiosas entre su población. No hay dos
pueblos enfrentados, hay un solo pueblo extenuado por 60 años de ocupación y
unos gobernantes incapaces de dar respuesta a los retos que ella plantea: unos,
los de Fatah, acostumbrados a estar en el poder, han optado por el lado
equivocado; los otros, los de Hamas, no han sabido o no han podido estar a la
altura política que se requería en un momento tan delicado, provocando esta
confrontación que era y es inadmisible para la mayoría de los y las palestinas:
“el cruce de la línea roja que supone la sangre palestina”.
El futuro se presenta incierto y descorazonador, lo
más probable es que el gobierno de Abbas salga reforzado por el apoyo
internacional y el levantamiento del embargo, convirtiéndose en el
perfecto“Karzai palestino”. Desde este puesto, formará un gobierno títere que
seguirá fielmente las líneas marcadas desde Washington-Tel Aviv.
Hamas será debilitado hasta relegarlo a un papel de
“malo oficial y necesario”.
La franja de Gaza será convertida en refugio de los
“terroristas”.
El pueblo palestino, en su mayoría, como en el caso de
otros tantos países árabes se alejará de su dirigencia y continuará la lucha
desde la base, como fue hasta la primera Intifada, pero con el handicap de
tener un gendarme propio a sueldo del sionismo.
El papel de la sociedad civil organizada en occidente,
a pesar de los terribles parámetros en los que se está situando al pueblo
palestino, creo que debe ser el de seguir demandando a nuestros gobiernos
cumplir y hacer cumplir la legalidad internacional, creando el contexto
propicio para la creación de un estado palestino viable y soberano con
Jerusalén como capital y el reconocimiento del derecho al retorno de los
refugiados.
El cumplimiento de estas resoluciones de Naciones
Unidas, especialmente la R.194 que hace referencia al derecho al retorno de los
refugiados, supondría un cambio en la balanza demográfica que facilitaría la
desaparición del concepto de dominación étnica que propugna y practica el
sionismo en todas sus formas. El Estado de Israel representa este concepto de
pureza étnica con su autodefinición étnico mesiánica y antidemocrática de
“Estado judío”.
La desaparición del sionismo es la única solución, no
solo para Palestina, sino para toda la región y la exigencia del cumplimiento
de la legalidad internacional, quizás, la única vía.
La dirigencia palestina ha abandonado a su pueblo y la
reclamación de sus legítimos derechos, pero la causa palestina esta por encima
de sus dirigentes, esta por encima del ámbito local, la causa palestina es la
causa de todas las personas que luchan por el derecho inalienable de los
pueblos a su autodeterminación, es por ello que el pueblo palestino continuará
con su lucha y es por ello que como internacionalistas estaremos a su lado,
continuaremos compartiendo luchas, derrotas y victorias.
“Seguiremos siendo
soldados derrotados de una causa invencible”
|