Los restos de la vivienda de Ishak Mustafa, un palestino que vive en la aldea de Isawiyya en Jerusalén Este, que fue demolida por las autoridades israelíes en la noche del 14 de julio de 2008.
Ishak Mustafa, un palestino que vive en la aldea
de Isawiyya, en Jerusalén Este, se despertó ayer por la mañana (15 de julio) y
se encontró con que Israel había demolido su vivienda casi terminada. Un día
antes, otros cinco residentes de Isawiyya recibieron orden de demolición de la
Municipalidad de Jerusalén, por lo que deben evacuar sus hogares antes de 10 días.
Una de estas cinco personas es Fathi Abu Humus. Entre los inmuebles de Fathi no
sólo se encuentra la vivienda de su familia sino también una tienda de alimentación,
apartamentos de otras dos familias y la única panadería de Isawiyya. La
demolición de estos inmuebles no sólo afectará la vida de 20 personas que habitan
en ellos, sino la de todo el pueblo que perderá la panadería y la tienda de
alimentación.
La lucha de Fathi con la Municipalidad comenzó
en el año 2002 durante la fase de planificación de su edificio. Inicialmente,
la Municipalidad decidió que Fathi podría comprar una licencia de construcción legal,
aunque más tarde se retractó de esta autorización, alegando que su plan de
construcción no cumplía con las normas jurídicas vinculantes. La Municipalidad
le solicitó tres veces revisar su plan de construcción, y aún tras esta
revisión, la Municipalidad se negó a concederle la licencia de construcción.
Fathi finalmente no tuvo más remedio que construir la vivienda sin licencia para darle un hogar a su creciente familia.
Desde abril de 2005, ha pagado multas a la Municipalidad de Jerusalén por esta
construcción no autorizada de 800 NIS cada mes y debe seguir haciéndolo hasta
el mes de abril de 2013.
"Incluso después de que destruyan mi
vivienda, tendré que seguir pagando los 800 NIS mensuales hasta el 2013".
Fathi Abu Humus indicó. "Si me niego a pagar, Israel me meterá en la
cárcel y me hará pagar incluso más multas. Si perdemos nuestra vivienda no
tenemos a dónde ir. Israel nos está dejando en la calle".
El abogado de Abu Humus ha pedido que se
suspenda el desalojo y la demolición, por lo que todo lo que Fatihi y su
familia pueden hacer por el momento es esperar a ver que sucede. "No vamos
a irnos", dice tristemente. "Vamos a permanecer y luchar por nuestra
vivienda hasta el final".
También en Jerusalén Este, Fawzia y Mohammed
al-Kurd están sufriendo el desalojo inminente de sus viviendas con más de
cuarenta años en el barrio de Sheikh Jarrah.
Durante décadas, la propiedad de la tierra de Sheikh Jarrah ha sido
causa de reclamación por parte de grupos judíos y familias palestinas, cada
parte demandando la posesión legal de las mismas con una antigüedad de cientos
de años. En el año 2000, colonos israelíes tomaron una parte de la vivienda de
al-Kurd después de que un fallo judicial les permitiera habitar la mitad de la
vivienda. Desde ese momento, guardias armados han protegido a los colonos que
viven en la parte confiscada de la vivienda de al-Kurd, la puerta principal de
los colonos se encuentra a sólo unos pasos de la puerta de la familia al-Kurd.
Apenas hace un año, el Tribunal Superior de
Israel dictaminó que los colonos debían ser expulsados de la vivienda de
al-Kurd, pero los colonos se negaron a salir y la policía israelí fracasó en
hacer cumplir esta orden judicial. Opuesta a la decisión anterior, el 14 de
julio de 2008, el Tribunal Supremo dictó una sentencia a favor de los colonos,
ordenando la expulsión de la familia al-Kurd. Amal Alqasem, de la Coalición de
Jerusalén, declaró que la familia ha prometido permanecer en su hogar y luchar
contra la orden de desalojo.
Otra
sentencia en el día de ayer pone en peligro otras 27 viviendas de propiedad
palestina, las cuales albergan a más de 500 personas. Los colonos israelíes también quieren estas viviendas para facilitar la
construcción de un nuevo asentamiento de 250 unidades en el corazón de
Jerusalén Este.
El edificio que es propiedad de Fathi Abu Khader El Humus está pendiente de demolición -este edificio alberga a su familia y también su tienda de alimentación, los apartamentos de otras dos familias y la única panadería en Isawiyya
Abu Humus muestra los recibos de su multa de 800 shekel mensuales que está obligado a pagar hasta el 2013, aun cuando las autoridades israelíes demuelan sus propiedades.
Uno de los recibos de la multa mensual.
Fawzia al-Kurd, cuya familia enfrenta el inminente desalojo de su vivienda de más de cuarenta años en el barrio de Sheikh Jarrah, entrevistada por la prensa local e internacional.
La vivienda de la familia al-Kurd en Sheikh Jarrah. La puerta de la derecha es la de la familia al-Kurd, la puerta de la izquierda es la parte que los colonos han tomado y donde viven actualmente.
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