Miles de palestinos salieron a las calles el miércoles (21 de septiembre) en las principales ciudades de Cisjordania para apoyar el pedido de reconocimiento en la ONU, en la víspera del discurso de Mahmoud Abbas el próximo viernes. La manifestación más grande se realizó en Ramala y comenzó en Al Mukataa, donde reposan los restos de Yasser Arafat, pasó por la plaza de Al Manara y terminó frente a un gran escenario, construido en uno de los laterales de la plaza Yasser Arafat. El recorrido estaba decorado por cientos de pequeñas banderas y enormes cárteles sobre los edificios con imágenes del histórico líder nacional, Arafat, y su sucesor, Abbas. Todos los funcionarios de primera y segunda línea que no pudieron acompañar al presidente palestino a Nueva York, estuvieron allí en la plaza, rebosantes de triunfalismo. "La gente vino hoy porque finalmente tiene la certeza de que estamos tomando nuestros derechos en nuestras propias manos", celebró Xavier Abu Eid, miembro del equipo de negociación de la OLP que preparó el texto que el presidente palestino presentará al secretario general de la ONU Ban Ki Moon después de su discurso ante la Asamblea General.

Fotos: Ajla Helem
El miércoles a la mañana, en el corazón de Ramala, a nadie le importaba el veto estadounidense o las amenazas israelíes. Entre la multitud no había dudas de que Palestina se convertirá pronto, muy pronto, en un estado ante los ojos del mundo entero. "Finalmente lo conseguimos. Y aún si no sucede hoy, sucederá pronto. No se trata de lo que diga la ONU, se trata de que la mayoría de los países del mundo levanten su voz para apoyar a Palestina", le explicó al AIC Anne, mientras sus tímidas amigas le suspiraban al oído sus propios pensamientos con la esperanza que ella luego los tradujera. "Lo que mi amiga está diciendo, es que esto es el comienzo de algo nuevo. Probablemente, algo malo nos pasará a partir de mañana, pero sabemos que debemos pagar un precio por nuestro futuro", agregó mientras se dirigía al gran escenario.

A metros de allí, un grupo de hombres de mediana edad discutían apasionadamente sobre las posibilidades que la decisión esta semana en la ONU significaría para ellos y su gente. No quieren dar sus nombres, pero uno de ellos, un activista por los derechos humanos y refugiado de Haifa acepta presentar su punto de vista. "No seremos el miembro número 194, pero probablemente seamos reconocidos como estado. Esto significa que seremos reconocidos como un estado ocupado y este será el primer paso para volver a tener negociaciones reales. Con esto no nos liberaremos, pero estaremos cambiando las reglas del juego", aseguró a la vez que sus compañeros de debate asentían con entusiasmo.

Una hora más tarde, los discursos ya eran demasiado largos y la gente comenzaba a dispersarse y retirarse del lugar. Un adolescente logró reencender la llama de la demostración por un momento, cuando corrió hacia el centro de la plaza, se paró en una silla de plástico e incendió una bandera americana. Fue solo un instante, pero los gritos y las banderas volvieron a aparecer. Una vez más, los palestinos podían identificar, sin lugar a dudas, quién se interponía entre ellos y la concreción de sus derechos.