
Al fallecer, Ross dejó como herencia una obra literaria de poesía y análisis social que abarca las regiones del mundo en que decidió vivir, luchar y escribir, como Palestina, México, Vietnam, Irak y el mismo Estados Unidos, siempre con la kufiyya palestina puesta en el cuello. Ross estuvo en Palestina en 2003 para recoger aceitunas con los campesinos palestinos durante la temporada de la cosecha, en el cual fue herido en la espalda por haber sido asaltado por colonos israelíes.
Los restos de Ross serán cremados y sus cenizas serán esparcidas en Michoacán, Ciudad de México, Nueva York y San Francisco.
