Más de cien manifestantes palestinos y simpatizantes bloquearon una calle principal en la ciudad de Lyd el día 28 de Diciembre, manifestándose contra la reciente demolición de casas palestinas y que los residentes creen que responde también a un aumento del racismo y de la brutalidad policial.
El 13 de diciembre, funcionarios de la Administración de Tierras Israelí (ILA) -- agencia gubernamental que gestiona y arrienda tierras estatales --, entraron en la sección palestina de la ciudad segregada flanqueados por bulldozers y cientos de policias municipales, de antidisturbios, y policía de frontera. Los bulldozers derribaron siete casas, todas ellas pertenecientes a la familia Abu Eid en Lyd.
La demolición, que duró unas horas, produjo el desplazamiento de 67 miembros de la familia, incluyendo docenas de niños, en medio de una de las peores tormentas de lluvia del invierno. Docenas de casas palestinas han sido demolidas en los últimos años en Lyd, ciudad que está a pocas millas* al este de Tel Aviv, dentro del Estado de Israel.
Lyd está considerada como “ciudad mixta”, como la vecina ciudad de Ramle, con significativas comunidades de minoría palestina que viven al lado de la mayoría judía. Los residentes palestinos de esas comunidades han sido gravemente discriminados y reprimidos por la policía.
Oren Ziv, fotoperiodista del colectivo israelí ActiveStills, presenció las demoliciones de las casas de Abu Eid y comentó a La Intifada Electrónica que la familia sabía que la ILA había emitido las órdenes de demolición contra sus casas pero que ellos no tenían noticia de cuándo tendría lugar exactamente el derribo.
“Durante la destrucción, escalé al tejado de la casa de un vecino y vi varios bulldozers destruyendo la cuarta casa”, dijo Ziv. “Muchos vecinos y unos pocos activistas vieron todo lo que estaba ocurriendo. He estado documentando (la demolición de las casas) durante siete años y ésta ha sido una de las más grandes demoliciones que haya visto nunca”.
Ziv añadió que cuando los bulldozers terminaron de destruir la séptima casa, los niños estaban volviendo de la escuela y se encontraron sus casas reducidas a escombros.
“La gente estaba intentando salvar sus documentos y las pertenencias que estaban bajo las casas destruidas”, dijo. “Fue duro encontrar una solución para la familia, especialmente durante este tiempo (meteorológico) tan terrible. Ellos construyeron una tienda de protesta y una tienda de campaña”.
La agencia de noticias Ma´an informó que las casas están entre las más de 100 casas de la ciudad “bajo inminentes órdenes de demolición” siguiendo una decisión del Parlamento israelí de destruir unas 4000 estructuras habitacionales “ilegales” en un plan que tendría un coste de millones de shekels (“La familia evalúa después de la demolición masiva”. 13 de diciembre de 2010).
La ILA denuncia que las casas y las construcciones que fueron destruidas o se enfrentan a una demolición, estaban construidas en zona agrícola y por tanto se han negado los permisos retroactivos de construcción a los residentes de Lyd.
Miembros de la familia Abu Eid dijeron a Ma´an que "hemos pagado la renta durante décadas a una compañía de propiedad estatal por el uso de la tierra, pero no nos han permitido construir más de 100 metros cuadrados desde que la zona fue catalogada como agrícola…Cuando la familia creció, lo solicitamos pero les negaron la petición de ampliar sus casas. Después de perder varias demandas, el tribunal local advirtió a la familia que esperaran las demoliciones.
Ziv dijo que después de la destrucción, la familia Abu Eid colocó una pancarta al lado de las tiendas declarando el “Campo de refugiados Abu Eid”.
Añadió que la presencia de la policía de frontera, generalmente destinada a las áreas a lo largo de los puestos de control y durante las manifestaciones de la Cisjordania ocupada, era una señal evidente de cómo el gobierno israelí ve a las comunidades palestinas – tanto dentro de Israel como en Cisjordania y la Franja de Gaza.
“En los últimos años, Israel ha estado trayendo a la policía de frontera para tratar con las comunidades palestinas o las comunidades pobres (en Israel)”, dijo. “Creo que eso demuestra que las fronteras reales están dentro de la sociedad israelí. No son lo que se esperaba. Israel les trae para guardar las fronteras entre Tel Aviv y Jaffa, y dentro de las comunidades en Lyd”.
Ziv añadió que la policía israelí volvió al área la semana pasada, con la clara intención de destruir las tiendas de campaña de Abu Eid, pero los residentes y los activistas solidarios bloquearon a las fuerzas policiales y evitaron la destrucción.
Después de la protesta del 28 de diciembre, residentes y activistas de Lyd juraron hacer manifestaciones similares semanalmente.
Arafat Ismayil, un líder del comité popular en Dhammash, un pueblo palestino cercano a Lyd que está bajo constante amenaza de demolición de sus casas, comenta que el reciente activismo ha fortalecido la solidaridad entre su comunidad, Lyd y Ramle.
“Lo que ocurre en Lyd es lo mismo que lo que ocurrirá en Dhammash”, dice Ismayil. “Nosotros sentimos que las casas que estaban destruyendo en Lyd, eran nuestras casas, y la familia Abu Eid es nuestra familia también. Si estamos juntos en solidaridad, con un poco de suerte, el gobierno israelí no destruirá ninguna casa más. Esperamos inspirar más activismo dentro de nuestras comunidades”.
Por otro lado, las demoliciones continuaron en la región del Negev y en numerosos lugares alrededor de la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalem Este.
Naqab [Neguev]
El 29 de diciembre las fuerzas israelíes derribaron varias casas pertenecientes a una familia en el “no reconocido” pueblo beduino de al-Sadir, de acuerdo con la agencia de noticias Ma´an (“Israel continua con las destrucciones en casas en el Negev”. El 29 de Diciembre de 2010).
Más de 80.000 beduinos palestinos viven en docenas de pueblos de los llamados “no reconocidos” en la región del Naqab, comunidades que el gobierno israelí se negó a reconocer a pesar del hecho de que han existido antes del establecimiento del Estado en 1948. A la gente que vive en dichos pueblos se les ha negado los servicios sociales, incluido el agua corriente y la electricidad, y se enfrentan a una demolición sistemática de sus casas.
Hace menos de una semana, el pueblo beduino de al-Araqib fue destruido por octava vez desde julio de 2010. Noticias Árabes informó de que los bulldozers israelíes volvieron a al-Araqin la mañana del 23 de diciembre flanqueados por docenas de policías que actuaron violentamente contra los habitantes del pueblo que intentaban evitar la destrucción de sus casas (“El pueblo beduino israelí arrasado por octava vez”. El 24 de diciembre de 2010).
La policía declaró el área como “zona militar cerrada” y se prohibió el acceso a los periodistas. Después, residentes y activistas solidarios que trabajan con el Alto Comité Árabe de Monitorización, un cuerpo político representativo de los ciudadanos palestinos de Israel, ayudaron una vez más a reconstruir las casas y las estructuras que estaban destrozadas, informó Noticias Árabes.
La Fundación Nacional Judía (JNF), una institución israelí de gestión de la tierra, ha sido la fuerza incitadora que está detrás de la destrucción de al-Araqib y muchas otras comunidades beduinas en el Naqab.
La JNF planea la construcción de un bosque en las tierras del pueblo, continuando con la política histórica de aislar a la población nativa de su tierra desde el establecimiento del Estado de Israel en 1948.
Tal como ha informado Intifada Electrónica, organizaciones de derechos humanos han condenado abiertamente la destrucción de al-Araqib y las políticas de Israel de desposesión violenta de la población nativa.
Cisjordania ocupada: el caso de Jerusalén
La Red de Noticias Palestina (PNN) informó que las fuerzas israelíes destrozaron un almacén agrícola, una estación de gas y otras construcciones industriales en el pueblo de Hazma, cerca de Jerusalén, el 29 de diciembre (“Israel destruye edificios industriales del norte de Jerusalén. Los colonos arrancaron 30 olivos. 29 de diciembre de 2010”). PNN añadía que, al mismo tiempo, bulldozers israelíes arrasaron las tierras del distrito Sheikh Anbar, cerca del monte de los Olivos en Jerusalén Este.
También el 29 de diciembre, la agencia de noticias Ma´an informó que en el barrio at-Tur la policia de la municipalidad de Jerusalén había destruido varias construcciones mientras que los bulldozers arrancaban decenas de olivos ([de la zona árabe solamente], el 29 de diciembre de 2010).
Algunos días más tarde, dos familias palestinas fueron obligadas a derribar sus propias casas en el pueblo Sur Bahir. Las familias habían recibido órdenes de demolición de oficiales de la municipalidad de Jerusalem tres días antes, notificándolo como “construcción ilegal”. (“Dos familias palestinas derriban sus propias casas bajo órdenes municipales en Sur Bahir”. SILWANIC. 25 de diciembre de 2010).
Maryam Iraqi, miembro de una de las familias, dijo al Centro de Información Wadi Hilweh (SILWANIC) que ellos fueron obligados a destruir sus propias casas o a enfrentarse a una multa si la municipalidad las derribaba. “Cuando ellos vengan a demoler la casa (nuestra casa), añade Iraqi, no seremos capaces de sacar los muebles. La municipalidad nos dió una semana para que destruyéramos nuestras propias casas”.
SILWANIC añade, “el Estado israelí no proporciona una casa alternativa ni compensación económica para las familias palestinas cuyas casas tienen orden de demolición, yendo tan lejos como que en realidad cargan a las familias con el coste de las demoliciones”.
De acuerdo con la organización de derechos humanos B´Tselem, los palestinos de la ocupada Jerusalem Este se enfrentan con políticas de construcción y edificación discriminatorias, obligando a los residentes a construir casas sin los correspondientes permisos de construcción – de ese modo designan las casas como “ilegales” y sujetas a demolición (Jerusalén Este: política de discriminación en planificación, construcción y expropiación de tierras”).
En Ras al-Amoud, el 21 de diciembre, trece palestinos se quedaron sin hogar después de que fueran obligados a derribar sus propias casas siguiendo una orden de demolición colocada en las puertas de sus casas por la policia israelí. El Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM) informó que las familias se enfrentaban tanto a la decisión de demoler sus casas como a pagar una multa de 60.000 shekels (aproximadamente 17.000$), o negarse y ver cómo los soldados derriban sus casas y les multan con 120.000 shekels (34.000$)”. Indica el ISM: “Los soldados aparecieron con un bulldozers. Finalmente, el 21 de diciembre, ellos mismos derribaron sus propias casas” (“Trece personas sin hogar después de la demolición de sus casas en Ras al Amoud”. 24 de diciembre de 2010).
Después de que su casa fuera arrasada, la famillia construyó unas cuantas tiendas de campaña con sus posesiones apiladas en una de ellas.
De acuerdo con la agencia de noticias France Presse, en la última semana funcionarios de Naciones Unidas visitaron algunas áreas ocupadas de Jerusalem Este y condenaron la política actual de Israel de demolición de casas en la ciudad (“Enviados de Naciones Unidas critican las demoliciones de casas llevadas a cabo por Israel”. 3 de diciembre de 2010). Barbara Shenstone, una trabajadora sobre el terreno de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA - agencia que supervisa los servicios para los refugiados palestinos -), denunció las políticas de Israel al considerarlas “crueles y alarmantes”.
“Mientras los niños del mundo disfrutan de esta época de vacaciones en sus hogares, sus hijos han sufrido el trauma y la indignación de ver sus casas destruidas en presencia de sus padres”, Shenstone añade.
El día anterior, Maxwell Gaylard, coordinador humanitario de Naciones Unidas para los Territorios Ocupados Palestinos, dijo que “El gobierno de Israel debe cesar inmediatamente la demolición de casas y los desalojos en Cisjordania, incluido Jerusalén Este”.
La oficina de Naciones Unidas para la coordinación de los asuntos humanitarios (UNOCHA) hizo público un informe documentando la destrucción de 49 casas y otras construcciones en un período de una semana en el área C de Cisjordania, la cual incluye Jerusalén Este y el Valle del Jordán, rodeando casi el 60% de Cisjordania (“Informe: protección de civiles”. Del 8 al 14 de diciembre de 2010).
Según los Acuerdos de Oslo, firmados por Israel y La Organización de Liberación de Palestina (OLP) a mediados de los 90, la ocupada Cisjordania y la Franja de Gaza fueron divididas en áreas: A, B y C; ésta última, área C, indica el control israelí absoluto. Bajo la regulación de Oslo, el área C, que incluye Jerusalén Este, queda bajo administración y control del gobierno israelí y su ejército. Aproximadamente 40.000 palestinos viven en el área C.
La UNOCHA plantea en su informe que entre el día 8 y el 14 de diciembre, 29 edificios, incluidas casas, construcciones para animales y una escuela primaria fueron derribados en Khirbet Tana, cerca de Nablus, al norte de Cisjordania. Como resultado de las demoliciones, 61 palestinos, incluidos 13 niños, fueron desplazados. “Ésta es la tercera vez que esta comunidad ha sufrido demoliciones masivas desde 2005”, indica UNOCHA.
El informe añade que se han destruido 14 cisternas de agua en las comunidades beduinas de Umm ad Daraj, Khashem ad Daraj, ambas cerca de Hebrón. Y ocho árboles fueron arrancados así como cuatro puestos de verduras quedaron destruidos en un área del Valle del Jordán.
Además, la UNRWA puso de manifiesto un informe similar el 23 de diciembre en el que se plantea que ha habido un aumento en el número de demoliciones en Cisjordania incluido Jerusalén Este.
En todo el año 2010, plantea el informe, “396 construcciones palestinas han sido derribadas en Jerusalem Este y otras áreas bajo el control total israelí en Cisjordania. Esto es similar a las 275 del año anterior – un aumento de al menos el 45% -. Como resultado, este año (2010), 561 personas han sido desplazadas, incluidos 280 niños y ha quedado afectada la forma de ganarse la vida de unas 3.000 personas”. (“La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos - UNRWA - condena las demoliciones de casas de Jerusalem y asiste a las familias afectadas”. 23 de diciembre de 2010).
Días más tarde, la destacada organización internacional de derechos humanos, Human Rights Watch (HRW) hizo público un informe de 166 páginas documentando los efectos de las políticas israelíes de desposesión y discriminación. Además, se interpelaba a Israel “a acatar la obligación legal internacional de retirar los asentamientos y poner fin a esas violaciones de los derechos del pueblo palestino" ("Israel/Cisjordania: separado y desigual". 19 de diciembre de 2010).
HRW indica en su comunicado de prensa sobre el informe, que éste "analizó ambas, el área C y Jerusalem Este, y encontró que el sistema de dos niveles en vigor en estas áreas, proporciona grandes beneficios financieros e infraestructuras para desarrollar la vida en los asentamientos judios, mientras que se están retirando deliberadamente servicios básicos, castigando el crecimiento e imponiendo duras condiciones a las comunidades palestinas".
"Semejante trato discriminatorio basado en cuestiones de raza, etnia y origen nacional [...] viola la prohibición fundamental contra la discriminación establecida por la ley de derechos humanos", HRW informa.
Al-Baqaa
El 20 de diciembre, cuatro centros comerciales fueron destruidos en el Valle al-Baqaa, al este de Hebrón, en el sur de Cisjordania, según el Centro de Información Alternativa, (AIC)("Israel destruye dos casas en Jerusalem Este, cuatro centros comerciales en Hebrón. 21 de diciembre de 2010"). Al-Baqaa está cerca del asentamiento ilegal de Kiryat Arba en Hebrón.
En el mismo informe, la AIC señalaba que el ejército israelí destruyó una casa en el pueblo de Numan, entre Belén y Jerusalén el 21 de diciembre.
La expansión de los asentamientos
Mientras las conversaciones de paz auspiciadas por EEUU quedan en agua de borrajas, los asentamientos ilegales continúan expandiéndose por Cisjordania incluyendo Jerusalén Este.
La agencia de noticias Jewish Telegraphic informó el 15 de diciembre que la construcción empezó en el nuevo asentamiento cerca del Monte de los Olivos en Jerusalem Este ("Comienza la construcción de apartamentos en Jerusalén Este", 15 de diciembre de 2010). Veinticuatro unidades familiares están siendo construidas para atender la demanda de estudiantes de la cercana yeshiva ortodoxa judia que lleva el nombre del millonario Irving Moskowitz, quien ha sufragado múltiples movimientos de colonos derechistas y financió asentamientos en y alrededor de Jerusalén.
En el New York Times, en un artículo de primera página, Hagit Ofran del grupo de observadores de las colonias israelíes de Paz Ahora señaló que en la actualidad hay 2.000 nuevas unidades familiares en construcción desde que la moratoria de diez meses terminara oficialmente a finales de septiembre, mientras que 13.000 viviendas adicionales que están "en proyecto" no requerirán de un permiso especial de construcción por parte del gobierno ("Despúes de la paralización, booms de asentamientos en Cisjordania". "22 de diciembre de 2010).
La Autoridad Nacional Palestina (PA), liderada por Mahmoud Abbas, elaboró una resolución para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pidiendo a la Comunidad Internacional que declare los asentamientos ilegales, y exigir un alto en la construcción y expansión, según la Associated Press ("Los palestinos, objetivo de los asentamientos israelíes en la resolución de Naciones Unidas", 29 de diciembre de 2010).
La Autoridad Nacional Palestina calificó los asentamientos como un obstáculo para la paz pero no exigió sanciones contra el Estado de Israel por sus violaciones de la ley internacional. La agencia Associated Press añadió que Estados Unidos, por su parte, "ya ha eludido la resolución y podría vetarla".
*una milla equivale a 1.609 metros
Este artículo fue publicado originalmente por la página Web de la Intifada electrónica. Traducido al castellano por Ana H. Borbolla para el Centro de información alternativa (aic), Jerusalén.
