Lo que sigue es un extracto de una carta del preso político palestino Ameer Makhoul, escrita en respuesta a una tarjeta postal con una imagen de un faro enviada por Adri Nieuwhof, colaborador de Electronic Intifada.
El faro, al-Fanar en árabe, es una inspiración. He construido un faro aquí en la cárcel. Lo he construido en mi mente porque no se me permite utilizar el espacio, pero mi mente es totalmente mía. Al-Fanar se convirtió en parte de mi sueño de libertad y dignidad humana. El faro se encuentra fuera de la cárcel, mientras que el papel del ancla es aferrarse con seguridad.
De hecho, necesito ambos; el faro para dar sentido a mi sueño y el ancla para entender dónde estoy actualmente. Tengo que ser equilibrado y realista para actuar dentro de una realidad totalmente desequilibrada.
Necesito desafiar y cambiar. Necesito y necesitamos cambiar. El ancla es necesaria para actuar. El faro muestra cómo, dónde y para qué.
No es fácil tener ambos elementos, especialmente para los "nuevos" presos privados de libertad. Me defino como nuevo, pero he pasado ya casi medio año en la cárcel. Bastantes presos ya llevan aquí de 23 a 28 años. Así que soy relativamente nuevo, pero para mí cada día es mucho tiempo, sufriendo y pensando sobre la realidad de ser palestino en mi patria.
Ser declarado inocente no es fácilmente aceptado por el tribunal. Miles de casos muestran que tanto la tasa y el número de palestinos que han sido puestos en libertad como inocentes es cero. Los palestinos son culpables, es la única opción. El Shabak (Agencia de inteligencia interna de Israel, también conocido como el Shin Bet), supervisó y registró 30.000 de mis llamadas telefónicas y las de mis allegados, además de interceptar mi correo electrónico, Skype, Internet y medios electrónicos. Sin embargo, declararon ante el tribunal que no tenían pruebas materiales.
Basándome en mi experiencia y en las conclusiones relativas a 7.000 prisioneros palestinos en cárceles israelíes, que el Shabak no tenga pruebas no significa que se acabe la partida.
Ellos tienen su arma secreta, las denominadas "pruebas secretas". Las presentan a los jueces, pero ni a mí ni a mis abogados se nos permite conocer de qué se trata. El sistema israelí nunca culpará al Estado o al Shabak, siempre culpará a sus víctimas palestinas.
Las estadísticas y la experiencia muestran que sin un acuerdo con el fiscal general mi condena sería el doble de larga. Así que la falta de pruebas no es el camino hacia la libertad. Israel nunca permitirá que sus tribunales me declaren inocente. De todas formas, todos los refugiados palestinos, todo amigo de un árabe o conocido en el mundo árabe es considerado un "agente extranjero" en potencia.
El papel del Estado es culpar y el papel de la víctima es explicar hasta probar que él o ella es inocente.
Tengo muchos amigos y conocidos en todo el mundo árabe, en la patria y la diáspora. No me hago ilusiones, pero tengo mucha energía para luchar por la libertad y la dignidad.
