Existen varios elementos que diferencian a las colonias, uno de ellos es en nivel de religiosidad de sus habitantes. En el caso de Jerusalén este, la mayoría de los colonos no se destacan por su carácter religioso, como si se destacan por su sentimiento nacionalista. Para Muhammad, palestino, que reside a poco mas de 100 metros de un pequeño aglomerado de casas tomadas por ciudadanos israelíes, la religión sí juega un rol muy importante en la colonización de Jerusalén este, "Yo no veo al gobierno israelí como un gobierno religioso. Lo que si veo son partidos religiosos que influencian al gobierno, los necesitan en la coalición para obtener una mayoría y así poder formar un gobierno. Es esta dependencia lo que les da poder para exigir, por ejemplo, la construcción de una colonia en Jerusalén este".

Colonos israelíes sentados en la entrada de una casa palestina desalojada. Sheikh Jarrah. Foto: Activestills
Mohammed es guía de tures alternativos en Jerusalén, y en especial en la parte este, "mis tures solo explican lo que está pasando en el terreno" se ataja con un dejo de humildad. Desde hace un tiempo que el barrio palestino de Sheikh Jarrah forma parte de este "paseo", y es que el barrio tiene la particularidad de ser una obsesión para un grupo de religiosos israelíes, que con la escusa de estar cerca de la tumba de Simón en justo y la ayuda encubierta del estado, se han instalado en las casas palestinas expulsando a sus dueños.
"Siento cierta tensión en el ambiente, no es cómodo para mi tener que pasar por una colonia para ir a visitar a mi familia. Cuando yo era niño y recorría el mismo camino, solo habían casas palestinas", se resigna Mohammed con cierto pesar.
Si nos dirigimos hacia el sur, a unas pocas cuadras de Sheikh Jarrah nos encontramos con los muros de la ciudad vieja y una de sus principales entradas, Babel al-Amud (la puerta de la columna en castellano), nombre que los israelíes cambiaron por la puerta de damasco. Esta entrada nos introduce al corazón del centro comercial del cuarto musulmán. En este mercado solía jugar Mahmmud, otro vecino palestino, que a pesar de haber vivido casi 30 años en esta amurallada ciudad, durante la ultima intifada decidió dejarla por razones de seguridad, "cuando éramos chicos solíamos jugar en las calles de la ciudad sin problemas, tranquilos. Durante la segunda intifada la situación ya no era la misma, la ciudad se volvió peligrosa y no teníamos la misma libertad de movimiento que teníamos antes"
Es interesante como la seguridad para algunos se puede convertir en inseguridad para otros. La presencia de las fuerzas de seguridad estatales y privadas en la ciudad vieja fue aumentando en relación al aumento de los enclaves israelíes en medio de los barrios musulmán y Cristiano. Patrullas callejeras, Torres de control y hasta una estación de policía son algunos de los cambios que trajeron los colonos cuando comenzaron a asentarse en los curatos palestinos.

Con la casa de Ariel Sharon como símbolo colonial en las mismas entrañas del barrio, la ola de colonización de los barrios aledaños al cuarto judío no solamente ha cambiado la atmosfera del lugar, sino también su arquitectura, "Soy arquitecto y trabajo todos los días en la ciudad vieja, es muy fácil identificar una casa palestina donde viven colonos, ellos cambian las ventanas, les ponen rejas, las antiguas puertas por puertas mas grandes y seguras, siempre vas a encontrar guardias privados en las puertas de sus casas, llenan los techos con banderas de Israel".
En la mayoría de los casos, los colonos se hacen del control de las casas palestinas por medio de una organización llamada Ateret Kohanim, quien controla mas 30 edificios dentro de la antigua ciudad. El modus operandi de esta organización varia entre la compra del inmueble ofreciendo cifras siderales y la presentación de documentos de dudosa procedencia, con los que acuden a la corte israelí aduciendo su condición de "legítimo propietario".
Cuando el proceso judicial prospera, y ante la negativa de las familias para abandonar sus casas, es común que la expulsión de estas se haga de noche, "llegan con la policía y los expulsan de sus casas. Entran, se sientan dentro de la casa, cuelgan banderas de Israel en las ventanas y en los techos. Generalmente lo hacen de noche para asegurarse de que los vecinos no intervendrán".
"Nosotros no tenemos problemas con los judíos, nuestro problema es con los israelíes sionistas. Cuando viajo por el mundo siempre me encuentro con personas judías y nunca tuve ningún problemas con ellos". Cerrando la entrevista, Mahmmud quiere dejar en claro su respeto, y el de los palestinos en general, de la religión judía y romper así con el famoso mito que asegura que el Corán define a los judíos como un enemigo del pueblo musulmán, "No tenemos nada en contra de su religión".
(*) Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.
Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.
