Jueves 17 de Mayo, 2012

Isawiya: asedio sutil, conquista lenta

Viernes 23 de Diciembre de 2011 01:37 Mikaela Levi, Centro de Información Alternativa (AIC)
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Isawiya no es muy diferente al resto de los pueblos palestinos. Sus límites son infranqueables, las casas sólo crecen para arriba y lindan con escombros de casas demolidas, las calles angostas de cemento quebrado hacen las veces de parques y espacios de juego para los niños y los cercos de alambre de púas dividen a la comunidad de sus tierras. Isawiya es un típico pueblo palestino ocupado, pero sus vecinos pagan impuestos como cualquier ciudadano israelí y se encuentran a sólo 15 minutos de auto del centro de Jerusalén.

Las luchas de los barrios de Sheik Jarrah y Silwan dieron la vuelta al mundo en los últimos años, pero la historia de los 16.000 habitantes de Isawiya sigue siendo relativamente desconocida fuera de las fronteras del antiguo mandato de Palestina.
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Así son las calles de Isawya. Foto: Mikaela Levi

El pueblo fue recién ocupado en 1967 junto con el resto de Jerusalén Este; sin embargo, sus habitantes ya habían podido probar lo que sería la represión colonialista sionista. Durante los casi 20 años de control jordano, el Monte Scopus fue considerado por jordanos e israelíes como una zona desmilitarizada, un espacio neutral controlado por la ONU. Pero el liderazgo sionista del joven Estado israelí consiguió convencer a la ONU en más de una ocasión de cerrar durante más de cinco horas la única entrada que tenía por entonces el pueblo. Nadie podía salir o entrar durante ese período.

Hoy esa entrada aún existe. Es una callejuela que bordea el costado de la Universidad Hebrea sobre el Monte Scopus y separa al imponente edificio de las humildes casas palestinas. Con los años, el Estado israelí construyó nuevos accesos a Isawiya, pero también demarcó los límites de la comunidad, límites que dejaron afuera más del 50 por ciento de sus tierras.

Los límites son: el Monte Scopus, con el hospital Hadassah y la Universidad Hebrea como los puntos de referencia; el asentamiento conocido como la Colina Francesa, que comenzó a construirse apenas dos años después de la ocupación de 1967; el Muro de Separación que se asoma detrás del pueblo y que separa a los palestinos de Isawiya de los palestinos de Anata y del campo de refugiados de Shoafat; la ruta israelí que circunvala el pueblo y que separa a los habitantes palestinos de sus tierras cultivables; y finalmente, en la otra punta de la ladera del Monte Scopus, la base militar que los israelíes construyeron hace cinco años.
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Mesquita principal de Isawya. Foto: Mikaela Levi.

Isawiya no sufre el acoso diario de los colonos y la confiscación sistemática de casas por parte del gobierno israelí, como Sheik Jarrah o Silwan. Las presiones aquí son más sutiles, menos visibles. La construcción es un buen ejemplo. Obtener un permiso para una casa de tres pisos –apta para acomodar a las prolíferas familias palestinas- puede llegar a costar hasta 150 mil dólares. Para quienes no tienen todo el dinero junto o no logran conseguir el permiso, la única opción es construir ilegalmente y luego enredarse en eternos juicios y multas, cuyos costos rondan los 50 mil dólares por década.

La dificultad para construir se refleja también en la escasez de instituciones educativas y la ausencia total de un hospital. Según le contó a Radio Muqawama el dirigente local de Fatah, Mohammed Abu Humus, alrededor de un 70 por ciento de los niños deben buscar un lugar en las escuelas primarias de los pueblos vecinos.

Al llegar al nivel secundario, el traslado es obligatorio. Isawiya no tiene escuelas secundarias. El costo promedio por día, contando transporte público y una comida, es de 15 shekels por niño. Al mes, 330 shekels.
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Una imagen comun en el pueblo de Isawya. Foto: Mikaela Levi.

Estos costos se suman al básico que debe pagar cada familia de impuestos. Los habitantes de Isawiya pagan los impuestos como cualquier ciudadano israelí, aunque la recolección de basura sólo se cumple dos veces a la semana –"Tenemos suerte, en otros barrios cercanos sólo van una vez por semana", destaca Abu Humus, mientras pasa enfrente de un volquete rebosante de basura putrefacta-, o a pesar que el desagüe no funciona y todo el contenido de las cloacas del hospital Hadassah y de la Universidad Hebrea descienden y recorren cotidianamente las agrietadas callejuelas del pueblo, complementando el hediondo olor de las pilas de basuras.

El presente es difícil para los habitantes de Isawiya, pero el futuro podría tornarse mucho peor, muy pronto. Recientemente el gobierno israelí ordenó la confiscación de 732 dunams de la ladera del Monte Scopus que se eleva sobre uno de los costados del pueblo. La historia oficial es que será un parque nacional, sin embargo, los habitantes palestinos, que ya perdieron más del 50 por ciento de sus tierras desde la ocupación israelí de 1967, sospechan lo peor. "Probablemente en un futuro cercano tendremos un asentamiento allí", pronosticó Abu Humus.
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