Jueves 17 de Mayo, 2012

Sheikh Jarrah, un ejemplo de resistencia contra la judaización de Jerusalén Este

Jueves 22 de Diciembre de 2011 22:23 RR y PS
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28 familias palestinas malviven y sufren la tortura de convivir con colonos en Sheikh Jarrah, un barrio de Jerusalén Este adyacente a la Ciudad Vieja. La zona está dentro de lo que el gobierno israelí define como la Cuenca Sagrada y está considerada como uno de los lugares estratégicos para aislar a la Ciudad Vieja de la población palestina que habita Jerusalén Este.

 

Durante la guerra de 1948, Sheikh Jarrah quedo deshabitada y una vez terminado el conflicto, todo aquel palestino que quisiese regresar a su casa tuvo que perder su condición de refugiado por la ONU a cambio de la concesión de los títulos de propiedad y el permiso de reconstrucción de sus hogares en el barrio que había abandonado.


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Un residente de Shekh Jarrah los restos de la tienda del ISM, quemada por los colonos el 11 de septiembre pasado. Foto: Ben Lorber


Años mas tarde, en 1967, tras la victoria de Israel y sin haber entregado los títulos de propiedad prometidos a las familias palestinas de la zona; Los colonos, apoyados por el Comité de la Comunidad Sefardí y el Comité de la Knesset de Israel, reclamaron la legitimidad del barrio manifestando que les pertenecía el terreno debido a una supuesta ley otomana que afirmaba que los dominios de Sheikh Jarrah eran de propiedad judía desde 1800.


En 2009 las autoridades dieron un paso más y desalojaron a cuatro familias de sus hogares mientras que amenazaban al resto de viviendas también con el desahucio. Amparándose por tanto en la Ley de Propiedad de Ausentes dictada en 1950 y que otorga al Estado la total autoridad para apropiarse de cualquier propiedad calificada de "abandonada'' durante el conflicto de 1948. Las familias Alkurd, los Gawi y los Hannoun fueron expulsados de sus casas y un total de 74 personas se quedaron sin hogar.


El desalojo de estas familias desencadenó sendas protestas y manifestaciones que fueron apoyadas y secundadas por palestinos, israelíes e internacionales al mismo tiempo y que continúan a día de hoy cada viernes. Figuras destacadas de la talla de Mario Vargas Llosa, Daniel Kahneman o Jimmy Carter han respaldado también las protestas.


Tras las movilizaciones y el respaldo logrado en la sociedad tanto internacional como israelí, nace Sheikh Jarrah Solidarity Movement. En un principio la organización fue formada por la primera familia desahuciada. Nasser al-Ghawi, el impulsor del movimiento, nos cuenta que ahora vive en Shoafat, uno de los barrios más grandes de Jerusalén, pero que el resto de las familias que se vieron obligadas a abandonar sus hogares se encuentran en Cisjordania. Dejando así el barrio de Seikh Jarrah y facilitando por tanto la judaización de la ciudad de Jerusalén.

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Residente palestino del barrio Sheikh Jarrah en Jerusalén Este, quien fuera expulsado de su casa. Foto: flickr/mar is sea Y.


"Cada viernes a las tres de la tarde nos congregamos entre 70 y 100 personas. A pesar de que la fuerza principal sale de nuestras familias que sufren constantemente los atropellos cometidos por la justicia israelí, los internacionales nos dan apoyo con su presencia y sus cámaras, controlando y registrando de esta manera las incursiones de la policía"; afirma Nasser.


El movimiento también cuenta con el respaldo de numerosos israelíes. Una de las voluntarias más activas que colabora con SJSM, quien prefiere no dar su nombre por temor a las represalias, nos relata la evolución del grupo: "El principio de las manifestaciones fue muy duro. Había check points en todo el barrio para reducir la participación en las manifestaciones, se nos encarcelaba durante 24 o 48 horas y se nos prohibía el acceso a la zona durante dos o tres meses además de la violencia con la que numerosos agentes policiales nos trataban a pesar de que nuestras protestas eran pacíficas".


Poco a poco las cosas han ido mejorando en la zona a través de determinadas revisiones de sentencias por parte de la corte israelí, la ayuda ofrecida por los Comités Populares en Cisjordania o la disminución de la presencia policial durante las manifestaciones. Todas ellos, son cambios significativos de un trabajo colectivo, aunque todavía queda un largo camino por recorrer hasta que los palestinos puedan regresar a sus hogares.


Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.

 

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