En las colinas del sur de Hebrón, la vida cotidiana de numerosos habitantes palestinos se vuelve aún más difícil por el deshecho de las aguas residuales de los asentamientos cercanos. A lo largo de muchos años, y durante todo el verano, los residentes palestinos de los 15 pueblos del distrito de Hebrón, sufren de las aguas residuales de los asentamientos cercanos de Kiryat Arba, Beit Hagai, Kharsina y Otniel.
Las aguas residuales corren por el valle desde el sur de la ciudad de Hebrón, al noroeste de la ciudad de Yatta, lo que implica un impacto negativo en varias aldeas palestinas: Dahiriyya, Al-Rihiyya, Camp Fawwar, Asaja Abo, Ghozlan Abo y otros pequeños poblados de la zona . Los efectos sobre la vida de los residentes son graves; el drenaje de las aguas residuales cerca de sus casas, termina por contaminar todo medio de vida que se encuentre en las cercanías y atrae insectos peligrosos, especialmente para los niños palestinos.
Los insectos, en especial los mosquitos, también afectan a las plantaciones y árboles frutales, principalmente uva y cultivos de hortalizas cultivados en las tierras agrícolas de los pueblos a ambos lados del valle. Un campesino le dijo al Centro de Información Alternativa (AIC) que una parte sustancial de los cultivos de la uva se ven afectadas negativamente por los insectos atraídos por las aguas, destruyendo así parte de la cosecha: "A veces, también es muy difícil de trabajar y de pasar mucho tiempo en mi tierra por el olor y los mosquitos", agregó el productor.
El hedor abrumador de las aguas residuales es terrible y por lo que durante las noches es difícil dejar las ventanas abiertas. Esto se siente especialmente en el verano, cuando el calor es sofocante y los residentes locales tienen que cerrar sus puertas y ventanas debido a los insectos atraídos por las aguas residuales, lo que les imposibilita dormir y descansar de una forma adecuada.
Las organizaciones locales han presentado quejas en numerosas ocasiones con las autoridades israelíes (los pueblos están situados en la zona C, bajo control total israelí, tanto civil como militar), pidiendo una solución definitiva. La administración civil israelí continúa sin tomar cartas en el asunto, a pesar de varias promesas hechas por esta última.
En consecuencia, en las últimas semanas los residentes palestinos de las aldeas afectadas por las aguas residuales, en cooperación con organizaciones locales, iniciaron acciones y protestas populares. La semana pasada, los residentes organizaron una gran reunión en los pueblos de Abo Asaja y Ghozlan Abo a fin de planificar las próximas protestas en colaboración con la Coordinación de los Comités de Lucha Popular. Durante la reunión, los pobladores y organizaciones lanzaron un movimiento popular para involucrar a organizaciones internacionales de derechos humanos para sensibilizar a la comunidad internacional y los principales medios de comunicación sobre este tema.
Durante esta reunión, los miembros de las organizaciones locales hicieron hincapié en que este grave problema comenzó hace por lo menos 20 años. Las autoridades israelíes ignoraron todas las quejas presentadas por los residentes y hasta el día de hoy no han ni siquiera intentado resolver el problema de las aguas residuales, aun cuando las soluciones disponibles son simples: los aldeanos palestinos sugirieron la construcción de tuberías para entubar las aguas residuales, pero la respuesta israelí ha sido nuevamente negativa.
La expansión de los asentamientos israelíes en el distrito sur de Hebrón, la violencia cotidiana de los colonos contra los agricultores y los pastores y el problema de las aguas desechadas por las colonias son parte de una política calculada para hacer que la vida de los palestinos sea cada vez más difícil. El objetivo es expulsar a los residentes palestinos (como una "transferencia silenciosa") a fin de obtener sus tierras para futuros asentamiento lo que terminará con la anexión de estas tierras por parte del Estado de Israel. La cooperación estrecha y permanente entre los colonos israelíes y las autoridades civiles y militares es una prueba adicional de esta estrategia contra los pueblos palestino.
Traducido por el Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.
