Hebrón, junto con Jerusalén, constituye un elemento indisolublemente unido al drama palestino o al mal llamado “conflicto palestino-israelí” y por ello a su eventual resolución. Aunque apenas aparezca en los discursos oficiales ni, por tanto, en los medios de comunicación, la resolución del estatuto final de Hebrón es tan importante como todos los puntos clave a tratar para solucionar la limpieza étnica que el movimiento sionista ejerce, mediante su brazo armado (las IDF) y su avanzadilla paramilitar (los colonos), sobre la población nativa palestina.
El pasado viernes 12/08/2010 algunas decenas de palestinos, junto con una mayoría de internacionales e israelíes volvieron a manifestarse en la ciudad vieja, en dirección a la calle Shuhada, símbolo de la humillación, la ocupación y la colonización israelí de la ciudad.
La manifestación fue pacífica y se celebró en la conocida zona H2 ocupada por varios miles de soldados y unos 500 colonos integristas, con el resultado de cinco arrestados, un australiano y 4 israelíes.
Este tipo de protestas pacíficas comenzó hace algunos meses y continúan gracias a la heroica perseverancia de algunos palestinos autóctonos en su lucha por defender su dignidad y su libertad. Algunos de ellos, como es el caso de Badhía e Isha, son a menudo arrestados sin motivo y castigados severamente. Sin ir más lejos, hace sólo un par de semanas Badhía fue literalmente secuestrado por una unidad del ejército israelí y encerrado durante tres jornadas en condiciones humillantes. Sorprende su entereza al contar con naturalidad la humillación cotidiana y la violencia constante a la que es sometido junto a su compañero Isha y al resto de los palestinos en la ciudad vieja. Sus palabras no son quejas, en absoluto, tan sólo expresiones de dignidad, humanidad y descripciones de una situación que, con orgullo-y no sin dolor-se resigna a aceptar en tanto es impuesta, de forma ilegítima e ilegal, por la fuerza sionista.
Hebrón es una ciudad milenaria llena de historia que creció y prosperó a la sombra de Jerusalén, tan sólo situada 37 km al norte, siendo desde hace siglos un referente sagrado imprescindible para las tres grandes religiones monoteístas del Mediterráneo, pero en especial para el judaísmo y para el Islam. En la actualidad, sin duda, esta ciudad constituye, quizá junto Jerusalén Este, el máximo exponente de la ocupación y la colonización sionista sobre Palestina, ya que además de sufrir los efectos habituales de ese proceso en el resto de ciudades palestinas (confiscaciones de tierras, expolio, detenciones arbitrarias, castigos colectivos, violencia directa y violencia estructural, asesinatos, etc.), y además de la controversia referente a los lugares santos, es la única ciudad con colonias fundamentalistas en la misma ciudad antigua, y con multitud de controles militares dentro de área antigua.
El centro histórico clave de Hebrón lo configura la Tumba de los Patriarcas, la Mezquita de Abraham (Haram al-Ibrahimi) para los musulmanes, y la sinagoga de Macpelah para los judíos. Este epicentro de la ciudad, sagrado para las tres religiones monoteístas del mediterráneo, ha sido el eje de la ciudad, la fuerza centrípeta y motor de su historia. Como crecían las ciudades medievales europeas en torno a las catedrales, Hebrón se expande y se repliega en torno a este gran recinto amurallado, configurando un esquema irregular de calles estrechas y tortuosas, bastante descolorido por el abandono y el desgaste de las últimas décadas. Abraham es venerado como Patriarca del mismo modo por musulmanes, judíos y cristianos. No en vano, la palabra hebrea Hebrón sustituye a la más antigua “Qiryat Arba” en Joshua 15 y deriva del hebreo “haver”, que quiere decir amigo, en referencia a Abraham, como el amigo de Dios. Curiosamente, idéntico significado tiene el árabe Al-Jalil, literalmente el amigo, que se refiere también a Abraham (Ibrahim) como al amigo de Dios.
Como Jerusalén, Hebrón ha constituido siempre (al menos hasta la segunda intifada) un centro económico, religioso y cultural fundamental y prestigioso en toda Palestina. En ese sentido hay que destacar la tradicional ruta Jerusalén-Belén-Hebrón, de norte a sur. La vida espiritual, cultural y económica de Hebrón ha estado históricamente ligada a la de Jerusalén, a tan sólo 37 km. Hoy, el muro que aprisiona Jerusalén, Belén y la provincia de Hebrón, además de las En la actualidad, por desgracia, la ciudad se encuentra en una situación anómala en el plano intercultural y de convivencia.
En junio de 1967, cuando tras la guerra de los Seis Días, el Ejército israelí ocupa los Territorios Palestinos. La victoria israelí frente a sus vecinos árabes con la consiguiente anexión territorial de la península del Sinaí, los Altos del Golán, y los Territorios Palestinos (Gaza y Cisjordania) reavivó el ímpetu sionista de maximalismo territorial proyectado en el Eretz Israel. Ahora tenían Judea y Samaria, y se encontraban, según el ideario religioso sionista, en el momento óptimo de “redimir el país”, es decir, de recuperar el Estado bíblico. Ello se conseguiría mediante la colonización de los nuevos territorios ocupados.
Una mezcla de entusiasmo mesiánico del fundamentalismo hebreo, que entonces toma un impulso sin precedentes, y de pragmatismo político geoestratégico, se da en los factores que impulsan, desde 1967, al Estado israelí a colonizar Palestina. Por una parte, los grupos más destacados y representativos del integrismo hebreo y del nacionalismo de ultraderecha, como eran el ya ilegalizado Kach, el Gush Emunim y el Movimiento de la Tierra de Israel, retomaban con fuerza la idea del traslado y propugnaban lo que ellos consideraban como un deber religioso (mitzvah): “conquistar, poseer y colonizar la tierra prometida”, tal y como hiciera Josué en las batallas bíblicas [i].
Por otra parte, es una estrategia política de hechos consumados con una finalidad múltiple. Con la consumación de la construcción de nuevas colonias, los gobiernos israelíes conseguían romper la continuidad territorial palestina y por tanto hacer inviable un Estado árabe soberano factible, a la vez que saciaban las ansias redentoras del integrismo, apaciguando a un sector cada vez más numeroso e influyente en la sociedad y la política israelí. [ii]Así conseguían también ganar terreno de cara a una eventual negociación de paz, por presión de los EE. UU (como ocurriera en los 90, con los acuerdos de Oslo, aunque fuese un superficial amago de paz y en 2007-2009 con Anápolis, una auténtica farsa que quedó en una par de fotografías y titulares de prensa), y garantizarse una posición aventajada a la hora de hacer “concesiones”.
LA COLONIZACIÓN Y EL FUNDAMENTALISMO JUDÍO EN HEBRÓN
La colonización tiene comienzo inmediatamente después de la guerra de junio, siendo Kafr Etzión y Qiryat Arba los primeros grupos de colonias. Los grupos fundamentalistas de rabinos que en los 70 forman el Gsh Emunim y el Kach eran la punta de lanza, pero fueron los partidos laboristas los que promovieron esa política colonizadora y la refrendaron después. A partir de 1977 la victoria del Likud favorecería al integrismo y al movimiento colono que encontró el trascendental apoyo del primer ministro Menahen Begin.
Literalmente, el “Bloque de los Fieles”. Aunque se funda oficialmente en 1974 en la colonia de kafr Etzión, tiene su origen en el año 1967, cuando la victoria israelí y la ocupación de la antigua Judea y samaria reaviva el ansia expansionista de todos los sectores del sionismo, ya fuera el tradicional socialista del laborismo o el religioso. En este caso, la carga es ante todo religiosa, aunque uno de los máximos expertos en la cuestión el profesor israelí Ehud Sprinzak habla mejor de “fundamentalismo sionista” ya que en su ideología y praxis política “combinan una creencia literal en la Biblia y una aceptación de los preceptos del sionimo secular moderno”. Integrismo y expansionismo son los motores del Gush que tiene como máxima premisa la consecución de toda la antigua tierra, redimir en su totalidad Eretz Israel…Esa noción se convierte en una obsesión, y el pueblo nativo árabe constituye según su ideario un obstáculo. Para los colonos seguidores del Gush, que en su mayoría residen en Hebrón y en otros asentamientos del distrito, la absoluta totalidad de las tierras cisjordanas les pertenecen por mandato sagrado y los árabes son simplemente elementos circunstanciales, ocupantes ilegales…Eso afectaría mucho a la población árabe de Hebrón desde 1967, cuando se establece el primer núcleo colono en Kafr Etzion y en Qiryat Arba (1968).
El líder supremo espiritual del Gush fue Zvi Yehuda Kook (1891-1982) para quien “Torah, guerra y colonización son tres cosas en una“[iii]. Este rabino defenderá con fuerza su ideal expansionista y colonizador, propugnando sin dudarlo incluso el uso de la fuerza. Era un personaje con carisma, muy integrista y claramente racista que ganó muchísimos adeptos. Para él, como para otros líderes, los árabes casi no existían, o eran tenidos en cuenta sólo como un mero obstáculo. Esa postura se manifiesta con rotundidad en unas declaraciones que hiciera tras la guerra:
“Absolutamente toda esta tierra es nuestra, nos pertenece a todos nosotros, no es transferible a nadie, ni siquiera una parte de ella…es meridianamente claro que aquí no hay “terrenos árabes” , sino sólo las tierras de Israel, la heredad de nuestros antepasados a la que los demás han venido y han edificado sin nuestros permisos y en nuestra ausencia”.[iv]
El Gush Emunin constituye un amplio grupo de presión política y una red organizativa operante en toda Cisjordania, aunque sobre todo actúa en todo el distrito de Hebrón, en el bloque de colonias Etzion y en el término municipal de Hebrón (Qiryat Arba, Karsina). Ése es el bastión fundamental desde donde opera. Hay que decir que, si bien no constituye un partido político con afiliación ni una lista formal de socios, muchos de sus miembros dirigentes son miembros de partidos.
Además, el movimiento propugnaba la acción directa, como hicieran con el establecimiento de colonias en Hebrón, incluyendo actos de terror e intimidación contra la población nativa palestina. Así, el 26 de julio de 1983 un grupo de colonos de Hebrón atacó la Universidad Islámica con rifles automáticos y granadas asesinando a tres estudiantes e hiriendo a otros 33.
Qiryat Arba
Al noreste de la ciudad, en el extrarradio, se erige el mayor bastión de colonos en Hebrón. En su mayoría pertenecientes o simpatizantes del Gush Emunim y del ilegalizado Kach o de alguna de sus variantes. Muchos líderes, portavoces y alcaldes de la colonia, han sido preeminentes miembros de algunos de esos movimientos fundamentalistas. Su miembro fundador es el mejor ejemplo, el rabino Moshe Levinger. Originario de Jerusalén (1935), fue discípulo del rabino Zvi Yehuda Kook, quien le adoctrinó en el integrismo acaparador de toda la antigua Canaán, esto es, en la obligación de conseguir el Eretz Israel con unas fronteras reinventadas y ampliadas. Hacia 1967, Levinger ya tenía cierto carisma y seguidores entre las comunidades más religiosas. La victoria en la guerra impactaría en él de forma que se movilizó para llevar a la práctica la teoría sionista maximalista de expansión territorial que había aprendido.
El 10 de mayo de 1968, cuando no había transcurrido un año de la guerra, Levinger, seguido por 72 judíos, incluida su familia, alquiló alojamiento en el Hotel Nahir al-Khalid, situado en el centro de la ciudad, para ocuparlo y negarse a salir. Inmediatamente fueron convencidos por las autoridades militares para desalojarlo y acampar en el antiguo campamento militar de Hebrón, en una colina en las afueras de la ciudad .
En 1970 el gobierno laborista israelí refrendó aquella colonia pionera, permitiendo la construcción de 250 casas.
El integrismo que caracteriza a la comunidad judía residente en la colonia, se manifiesta en el Parque memorial del rabino fundador del Kach, Meir Kahane, donde hay otro “mausoleo”, la tumba del colono Baruch Goldstein, autor de la matanza de árabes en 1994. Ese lugar ha llegado a convertirse en lugar de peregrinación para muchos judíos, sobre todo colonos seguidores de los grupos más radicales.
Beit Hadasa
Los grupos colonos Gush Emunim y Kach, instalados en buen número en Qiryat Arba, como se ha dicho, así como en Gush Etzion, usaron sus nuevas localidades como plataformas de difusión del fundamentalismo hebreo y el expansionismo colonizador por toda Cisjordania. Qiryat Arba había supuesto un gran éxito. Pero los colonos aún se sentían lejos del objetivo de conseguir una Hebrón judía. Así es como en 1979, Miriam Levinger, la mujer de Moshe, se trasladó con un grupo de colonos (unas decenas de mujeres con 40 niños, a la misma ciudad de Hebrón, asentándose en el centro, sobre el antiguo edificio Beit Hadassa, evacuado en 1929. Es por tanto el primer asentamiento judío en la ciudad desde que en 1931 fuera evacuado el último reducto de esta comunidad en el contexto de unos enfrentamientos provenientes de Jerusalén.
El entonces gobierno de Menahen Beguin, del Likud, rehusó aceptarlo aunque tampoco les desalojó, sólo les aisló. Un año más tarde, en 1980, seis estudiantes de una yeshiva ( centro de estudios de la Torah y el Talmud, generalmente para varones) fueron asesinados por árabes en la ciudad, lo cual sirvió de pretexto al gobierno del likud para legalizar de facto la colonia.. La colonia está constituida por algunos edificios: Beit Hadassa, Beit Castel, Beit Hasson, Beit Schneerson, Beit Fink, Beit Hashiha (llamado por los árabes al-Dabboya). El edificio más importante y antiguo es el de Beit Hadassa, establecido en torno a 1880 por judíos que vivían en la ciudad. Sirvió como hospital hasta 1936. A partir de 1948, bajo el gobierno jordano fue una escuela dirigida por la UNRWA, hasta que en 1970 quedó sin actividad. Ahora los colonos han construido un museo sobre la historia (judía) de Hebrón y una habitación memoria de los 67 muertos en la masacre de 1929.
Abraham Avinu
Esta colonia fue establecida un año después de Beit Hadassa, también en las inmediaciones del viejo mercado, en el antiguo barrio judío donde había una sinagoga (construida en 1540) de la cual toma el nombre. Es la colonia más poblada de las del interior de Hebrón.
Beit Romano
En mitad de la calle Shallala, un ensanche de la calle está presidido en su derecha por el edificio Yeshiva Shavei Hevron, construido en su forma actual en 1980, rodeado por una azotea inferior parapetada por francotiradores del ejército israelí. La colonia consta de una escuela yeshiva y puesto militar. Según los judíos el primer edificio de Beit Romano fue establecido en 1879 por un judío turco conocido como Avraham Romano. En 1917, las tropas británicas lo confiscaron como el cuartel militar y policial de la ciudad (donde se refugiaron muchos de los judíos que sobrevivieron el tarpat de 1929). En 1948 las autoridades jordanas establecen un colegio, Usama Ibn Mundiqh, que finalmente es cerrado por las tropas israelíes supuestamente por “medidas de seguridad”. Sin embargo, a continuación es restaurado y en 1983 el gobierno israelí de Beguin facilita el asentamiento de una yeshiva.
Tel Rumedia
En una colina cercana al centro histórico de la ciudad, pero algo más alejada del resto de las tres colonias anteriores. Está situada junto a los restos arqueológicos más antiguos de la ciudad, al parecer de la Edad del Bronce, y sería este el núcleo originario de la ciudad, por lo cual un objetivo irredento para el movimiento colono fundamentalista. En 1984 siete familias judías se trasladaron a la colina con caravanas para establecer la colonia, que antes del hallazgo de los restos fue llamado barrio de Admot Yishai. La construcción de apartamentos y otros edificios se inaugura bajo la dirección gubernamental tras el asesinato del colono Rabbi Shlomo Raanan, en agosto de 1998.
La masacre de 1994
“Los árabes son una absoluta profanación del nombre de Dios.. …(hay que) limpiar la profanación del nombre de Dios. En vez de preocuparnos de la reacción de los gentiles si actuamos, deberíamos temblar ante el pensamiento de la ira de Dios si no actuamos. La tragedia se abatirá si no desalojamos a los árabes. En cambio la redención puede llegar inmediatamente y en toda su plenitud de gloria, si hacemos lo que Dios ordena… Apresuremos las redención” [v]
Las predicaciones al desastre, llenas de odio y racismo de Kahane y otros líderes del Kach y el Gush Emunim, derivaron en el episodio de terrorismo colono más conocido: la masacre de la tumba de los patriarcas. El 25 de febrero el colono judío Baruch Goldstein, originario de los EE. UU y reputado doctor en las filas de las tropas israelíes, decidió canalizar su odio a través de un M-16 contra cientos de oradores musulmanes. Goldstein descargó cuatro cargadores de su fusil de asalto matando a 29 palestinos e hiriendo a unos 150.
Ese es el momento en el que, extraoficialmente, Hebrón queda dividida por múltiples checkpoints y otros obstáculos, pero se ratifica por el Protocolo de 1997, que divide la ciudad en H1 y H2. La zona H2 es la que comprende toda la ciudad antigua, y su población es unos 35.000 palestinos y unos 500 colonos, protegidos por un par de miles de soldados aproximadamente.
[i] Masalha, Nur (2002) “El fundamentalismo judío: el Gran Israel y los palestinos” en Masalha, “Israel: teorías de la expansión territorial” pp. 135-200. El “traslado”(“transfer”) forzoso de la población palestina fue un tema planteado abiertamente por los grupos sionistas en vísperas de la creación del Estado de Israel y en los años posteriores. Para dicha cuestión se recomienda las obras de Masalha: “Políticas de Negación: 1948 y los refugiados palestinos..” y, para más detalle, “Expulsión of the Palestinians: The concept of “Transfer in zionist political thought, 1882-1948”(recientemente publicada en español, en la editorial Bósforo). Es un tema que tocan también algunos de los “nuevos historiadores” israelíes.
[iii] Masalha, op. cit., p. 140 . Para ver más sobre el Gush Emunim y la figura de Zvi Kook, véanse las obras de Sprinzak, Yehuda. Además de la referencia citada con anterioridad, la más destacada es: The ascendente os Israel´s radical right, 1991. Más actual e imprescindible es la de Israel Shahak, Jewish Fudamentalism in Israrel (Pluto Press, 2004). Otra obra de referencia sobre el fundamentalismo judío en Israel y en los Territorios Palestinos Ocupados, aunque antigua igualmente interesante y recomendada, es la de Ian Lustik: For the Land and the Lord, Jewish Fudamentalism in Israel, 1988, Council on Foreign Relations Press, Nueva York ( puede verse íntegro en Internet en http://books.google.es/books?id=dD1Nm6NTHQC&printsec=frontcover&source=gbs_v2_summary_r&cad=0 )
[iv] Masalha, Nur, 2002, p. 43. Esa idea de “santicidad de Eretz Israel” está vinculada con el núcleo de la ideología del movimiento, que es la idea de la redención. Precísamente, quienes serían líderes y seguidores del Gush habían aprendido del padre de Zvi Kook, el rabino Avraham Yitzha ha-Cohen Kook que creía que la era de la redención del pueblo judío había llegado con el sionismo, la Declaración Balfour y el crecimiento progresivo de la empresa sionista durante el Mandato Británico. La ocupación de Gaza y Cisjordania (Judea y Samaria) tras la victoria de 1967 avivaría ese sentimiento en los nuevos seguidores del Gush que creerían, más aún, en que vivían una era mesiánica y redentora. (Zvi Raanan, Gush Emunim (Hebrew) , Tel Aviv: Sifriyat Poalim, 1980; citado en Sprinzak, op. cit)
[v] Kahane, M. “Lesikin Beeijim”, pp. 242-245, citado en Masalha, N.(2002), op. cit. p. 182
