Jueves 17 de Mayo, 2012

Por la Civil-ización y la no Militar-ización

Sábado 04 de Febrero de 2012 01:20 Luz Welles para el Centro de Información Alternativa
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Siempre supo que no se enlistaría en el Ejército. Su entorno familiar combinado con un contexto socio-político que impone una toma de postura temprana, llevaron a que Sahar Vardi internalizara desde muy joven un rechazo a la violencia en todas sus formas.

Convencida de que no quería formar parte del Ejército Israelí, tuvo que decidir qué forma concreta adoptaría su oposición: apelar al Comité Militar de Objeción de Conciencia, el cual exime a pacifistas, o bien realizar una declaración política, consciente de las implicancias que dicha decisión acarrearía.

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Manifestación en apoyo de la objetora de conciencia Sahar Vardi fuera del Centro de Reclutamiento del Ejército en Tel Aviv. El grupo Shministim está formado por alumnos del último año de la escuela secundaria quienes se niegan a servir en el Ejército como objetores de conciencia a la Ocupación. 28-8-2008. Foto: Keren Manor/Activestills

Si bien el Servicio Militar es obligatorio para los israelíes, a excepción de quienes provienen de comunidades árabes, beduinas y ortodoxas, numerosos ciudadanos se rehúsan a servir en las Fuerzas de Defensa Israelíes. Los motivos y forma que adopta dicho rechazo son variados, vinculados con una toma de posición desprendida de todo el espectro político.

El Comité de Objeción de Conciencia es una comisión militar a la que apelan quienes rehúsan a enlistarse en base a una postura pacifista. La sesión de Sahar Vardi duró 15 minutos y su petición de ser eximida fue rechazada: consideraron que su argumentación contenía un tinte político y no cuadraba en el concepto de pacifismo que mantiene dicha comisión, conformada irónicamente por oficiales del Ejército.

La oposición de Sahar Vardi de servir en el Ejército trasciende el rechazo a la Ocupación Militar Israelí en los territorios palestinos, y se desprende en realidad de una crítica holística a la Institución Militar en su conjunto. De este modo, la Ocupación es tan sólo una pieza dentro de un complejo entramado de relaciones de un sistema aún mayor: la militarización de la sociedad civil.

Para los ojos de esta joven no hay diferencia entre quienes dan una orden y quienes la obedecen, quienes se dedican a tareas estrictamente militares y quienes no: "no creo que haya diferencia entre quienes están en un Checkpoint y quienes sirven café al Oficial que da la orden de estar en el checkpoint", declaró la joven de 21 años en la entrevista concedida al Centro de Información Alternativa. En el área educativa, por ejemplo, los soldados adoptan el rol de educadores: "Si bien nada de lo que hacen es militar, sí se vincula con la militarización de la sociedad civil ya que los soldados ingresan a las escuelas para enseñar a los niños".

Además de su crítica por la jerarquía propia de cualquier ejército, su activismo feminista la lleva a juzgar el tono sexista de dicha institución, la cual mide a los ciudadanos según criterios de masculinidad. Si bien el Ejército Israelí permite enlistar mujeres interesadas en combatir en el frente de batalla, el estereotipo del rol del hombre combatiente sigue siendo fuertemente idealizado por la sociedad civil.

Cuando llegó el día del llamado a filas, momento en el que Sahar debía presentarse en la base militar correspondiente para comenzar a ejercer funciones como soldado, lo hizo acompañada de una manifestación de personas apoyando su rechazo. A partir de ese momento, Sahar se opuso a realizar las tareas que debía y seguir el procedimiento correspondiente en su primer día de enlistamiento.


Consecuentemente, fue juzgada como soldado que se rehúsa a seguir órdenes y no como ciudadana civil que se opone a enlistarse en el Ejército. Pasó dos meses en la cárcel sumado a otros tres meses en el Centro de Detención, el cual "es mejor que la prisión porque no tiene un régimen estricto ni horarios fijos de cuándo limpiás, cuándo comés, ni hay que formar filas por horas. En el Centro de Detención mantenés tu teléfono y tu propia ropa".


Fue liberada una vez que le diagnosticaron problemas de salud mental. "No es difícil expresar depresión luego de haber pasado cinco meses en la cárcel".


Teñida de fuertes contradicciones, su vida familiar pareciera poner lupa sobre un fenómeno extendido a nivel social. El hecho de que su padre se haya perdido su primer cumpleaños en 1991 por encontrarse en la cárcel debido a su oposición a servir en el Ejército durante la primer Intifada, contrasta con la prometedora carrera profesional militar de su hermano, para lo cual Sahar declara con agudeza: "Hemos acordado estar en desacuerdo".
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"Liberar a los presos de conciencia". Manifestación en apoyo de la objetora de conciencia Sahar Vardi fuera del Centro de Reclutamiento del Ejército en Tel Aviv. El grupo Shministim está formado por alumnos del último año de la escuela secundaria quienes se niegan a servir en el Ejército como objetores de conciencia a la Ocupación. 28-8-2008. Foto: Keren Manor/Activestills

Más que una desventaja, su oposición a servir en el Ejército ha sido un punto a favor para el tipo de actividad profesional de su interés. Actualmente estudiante de Historia y Educación, colabora además con el asesoramiento y orientación de otros jóvenes que tal como ella hizo en 2009, se oponen a enlistarse o bien una vez enlistados, desean dejar de cumplir funciones en el Ejército, por el motivo que fuese, en el marco de "New Profile", el movimiento por la Civil-ización de la Sociedad Israelí.

Interesante resulta el caso de los llamados "rechazadores económicos". Si bien el Ejército cubre los costos de quien se enlista, son numerosas personas que deben hacerse cargo de sus familias y que por lo tanto no pueden afrontar los costos de ir al Ejército.

Audazmente tomó la decisión de realizar una declaración política como rechazo a enlistarse en el Ejército, asumiendo conscientemente que debía entonces cumplir con una condena en la cárcel. Acompañada de un marco estratégico, su decisión se proponía acercar el debate de la Ocupación a la sociedad civil, provocando un cuestionamiento desde otra perspectiva: "Hay jóvenes israelíes que están tan horrorizados por lo que sucede en los Territorios Ocupados, que prefieren ir a la cárcel en lugar de formar parte del Ejército Israelí", declaró la joven de 21 años en la entrevista concedida al Centro de Información Alternativa.
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Sahar Vardi camina acompañada de su padre hacia el centro de reclutamiento del Ejército para anunciar su rechazo a enlistarse. En el fondo, el cartel dice: "Nosotros no disparamos, no lloramos. Nos negamos a ser asesinos". Manifestación en apoyo de la objetora de conciencia Sahar Vardi fuera del Centro de Reclutamiento del Ejército en Tel Aviv. El grupo Shministim está formado por alumnos del último año de la escuela secundaria quienes se niegan a servir en el Ejército como objetores de conciencia a la Ocupación. 28-8-2008. Foto: Keren Manor/Activestills

 


Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.

 

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