Jueves 17 de Mayo, 2012

Soldados que se insubordinan

Viernes 03 de Febrero de 2012 20:32 Alejandro Stein
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Se me pidió que escriba mi opinión sobre los soldados que se niegan a prestar servicio en los territorios ocupados. Tema difícil, porque hay que aclarar los tantos: Hoy en día la insubordinación no es exclusividad de la izquierda. Están los compañeros que se siguen negando a prestar servicio en los territorios ocupados, pero están también los no compañeros, que se insubordinan negándose, por ejemplo a desalojar un asentamiento ilegal, y los otros no compañeros, que pueden levantarse y retirarse en medio de un acto militar, porque se niegan a estar presentes, Dios libre y guarde si canta una mujer, fuente de tentación si las hay.

El escritor israelí Iorám Kaniuk, declaró en una oportunidad (citado esto por el argentino Osvaldo Bayer) que donde hay religión no hay democracia. Partamos de la base que los colonos judíos que habitan los territorios palestinos, reivindican su posesión en base a que le fueron otorgados al pueblo judío por Dios. Y citando a la Biblia, y llevando el cumplimiento de sus preceptos a extremos a los que nunca se debe haber llegado durante la época en que este libro fue escrito, o durante la que transcurre el relato, es que algunos soldados religiosos se niegan a estar presentes en actos en los cuales cantan mujeres soldados.
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Plan de retirada unilateral israelí de Gaza. Muchos soldados se negaron a evacuar a colonos de sus casas.

¿Qué es lo que defienden los soldados que se niegan a desalojar asentamientos ilegales? La Tierra Prometida, los preceptos bíblicos, el lugar de los judíos como pueblo elegido, y toda una parafernalia de designios sagrados y altisonantes. En la Biblia se basan también los soldados religiosos que se niegan a escuchar, o a dejarse tentar por las seductoras voces femeninas.

Es esta la población judía para la cual la religión está antes que la democracia, y es esta la población cuyo valor en mandatos en el Parlamento israelí es más o menos unos 35 diputados, incluyendo los partidos religiosos ultra ortodoxos, cuyos miembros no hacen el servicio militar, porque estudiar la torá es su manera de proteger al pueblo de Israel. Son estos los 35 mandatos que hacen que la mayoría de los gobiernos israelíes de Rabin hasta acá, cinismo y realpolitiks mediante, nunca se hayan sentado seriamente a hablar de paz con los Palestinos. El problema de los Palestinos con sus propios partidos de derecha y religiosos que le impiden a Abu Mazen moverse es tema para otro momento.

Vamos ahora a ver cuál es la motivación en general del soldado que se niega a prestar servicio en los territorios. Nosotros, en mi opinión, a diferencia de la derecha, que en su mayoría está guiada por sus rabinos, no estamos organizados. El prestar o no servicio, el negarse a prestarlo o no, es un tema muy personal, muy individual, y muy de conciencia de cada uno. Existe una posición ideológica básica común a todos los compañeros de negarse a sustentar una política que en mi opinión a mediano o largo plazo puede ser catastrófica para el país, colonialista, el negarnos a ser parte de un ejército de ocupación, pero tan importante como eso, y desde mi punto de vista inclusive más, está el factor del respeto hacia uno mismo, hablando simplemente, de poder mirarse al espejo sin sentirse mal. Todo se reduce a un problema de límites y de conciencia. Cuando se produce un vacío ideológico o una relajación de los valores, es uno mismo el que tiene que fijarse sus propios límites. Y yo creo que nosotros, mucho más que el otro extremo nos los fijamos, nos cuestionamos. La derecha, especialmente los grupos mesiánicos ultra religiosos no se cuestionan, en su mayoría se limitan a seguir las instrucciones de la Biblia, de sus rabinos, o de ambos dos. Nosotros podría decirse que en un acto de auto conservación, defendemos nuestra propia dignidad, el respeto por nosotros mismos. Por supuesto que también defendemos el derecho a la autodeterminación de otro pueblo, establecemos una posición política, pero fundamentalmente es algo muy personal, que excede lo político.

Los preceptos sagrados y los derechos religiosos que ellos defienden son los que en definitiva van a llevar a la sepultura de la democracia, al apartheid, al racismo, y a tratar de crear una nueva raza de señores, esta vez no aria, sino judía, porque es cierto lo que dijo Ioram Kaniuk. Mi conclusión es que la insubordinación, que es en definitiva una toma de posición política, tiene, tanto en un lado como en el otro, una motivación muy personal en la izquierda, y una motivación religiosa y mesiánica en la derecha.

La paradoja: Nosotros insubordinándonos defendemos exactamente lo opuesto que lo que defienden los religiosos o los militantes de la extrema derecha que se insubordinan.
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