Miércoles 08 de Febrero, 2012

El “diálogo” de Words without Borders viola el llamamiento palestino al boicot

Martes 31 de Agosto de 2010 15:56
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Una iniciativa recién lanzada por la prestigiosa revista en línea Words without Borders (Palabras sin Fronteras) titulada “Cross-Cultural-Dialogues in the Middle East,” (Diálogos a través de las culturas en el Medio Oriente) está haciendo sonar las alarmas a la luz de la demanda de la sociedad civil palestina por el boicot, diversión y sanciones (BDS) contra Israel.


Los iniciadores de esta serie de artículos, que se conocieron como estudiantes de posgrado en la Universidad Brown en los Estados Unidos, son Azareen Van der Vliet Oloomi, quien se identifica como iraní de origen musulmán, y Chana Morgenstern, un escritor israelí de ficción. Actualmente Van der Vliet Oloomi y Morgenstern están en Jerusalén emprendiendo un viaje para “cruzar fronteras” y abrir “diálogo” con personas de varias posiciones culturales y políticas.

 

En su declaración de intenciones, Van der Vliet Oloomi y Morgenstern explican: “Esperamos conseguir una perspectiva más amplia de las maneras en que las culturas contemporáneas palestinas negocian el complejo y híbrido paisaje social de la región”


Ellos agregan: “La serie, según prevemos, cubrirá los movimientos emergentes de poesía guerrillera, colaboraciones entre intelectuales y escritores israelíes y palestinos, entrevistas a cineastas locales e internacionales, críticas del Festival de Film de Jerusalén, y también una panorámica de  varias organizaciones culturales populares en la Cisjordania” ("New Blog Series: Cross-Cultural-Dialogues In the Middle East," 29 de julio, 2010).

 

Aunque esta declaración pueda ser intencionalmente ambigua, ésta es importante para los que quieran involucrarse en un “diálogo” serio en esta área, para que sean conscientes de que existe una condición de severo conflicto entre una potencia colonial, ocupante y de apartheid – Israel – y el pueblo indígena. Como parte de la estrategia pacífica, los palestinos han lanzando un llamamiento internacional al BDS contra Israel hasta que cumpla con la ley internacional y respecte la universalidad de los derechos humanos.

 

En breve, la llamamiento a BDS esboza las siguientes demandas: Israel debe terminar su ocupación y colonización de todas las tierras árabes, desmantelar el muro declarado ilegal por la Corte Penal Internacional en 2004; reconocer los derechos fundamentales de los palestino-árabes ciudadanos de Israel en plena igualdad; y respetar, proteger y promover los derechos de los refugiados palestinos a retorno a sus hogares y propiedades como se estipuló en la resolución 194 de la ONU (Sociedad Civil Palestina demanda boicot, desinversión y sanciones contra Israel” 9 de julio, 2005).

 

¿Reconocerá el socio israelí en este proyecto el horror llevado a cabo contra su par palestino? Aquí no hay dos entidades iguales: hay un lado que ha colonizado la tierra tanto como la historia, ha limpiado étnicamente la mayoría de los nativos y ha estado discriminado racialmente a los 1.5 millón palestinos que permanecen dentro de Israel como ciudadanos nominales, así como a los millones que viven en la Cisjordania, la Franja de Gaza y en la diáspora. Aún no se sabe si este diálogo propuesto “dirá la verdad al poder” y tomará conciencia de las tres demandas apoyadas de manera abrumadora por la gran mayoría de las organizaciones de la sociedad civil Palestina.

 

Es cierto que las pautas establecidas por la Palestinian Campaign for the Academic and Cultural Boycott of Israel (Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel o PACBI) advierten explícitamente contra los eventos y proyectos que promueven “falsa simetría o balance.” PACBI condena iniciativas “basadas en la falsa premisa de que los colonizadores y  colonizados, los opresores y oprimidos, son igualmente responsables por el “conflicto”, como “intencionalmente engañosas, intelectualmente deshonestas y moralmente reprochables” porque a menudo intentan “animar diálogo o reconciliación entre los dos lados” sin reconocer las injusticias y desbalances básicos de poder. Así, tales iniciativas sirven para promover la normalización de opresión e injusticia.”

 

Bajo estas pautas, todos los “eventos y proyectos que reúnen palestinos y/o árabes con israelíes, a menos que sean presentados explícitamente en contra de la ocupación y otras formas de opresión israelí al pueblo palestino, son candidatos muy apropiados para el boicot” ("Guidelines for Applying the International Cultural Boycott of Israel," 20 de julio 2009).

 

Al hablar con los que viven en Palestina/Israel, hay que tener en cuenta que Israel retiene a miles de presos políticos, muchos de los cuales son menores de edad. Millones de palestinos desplazados residen en campamentos de refugiados bajo condiciones de privación en la Cisjordania, Gaza, Líbano, Siria, Jordania y Egipto, y muchos están dispersados a través del mundo. Cuando las Naciones Unidas reconoció al Estado de Israel, fue bajo la condición de que les permitieran a los refugiados volver, una condición que, aun siendo prometida por un representante de Israel lleno de lágrimas, Abba Eban, nunca ha sido cumplida.

 

La Franja de Gaza, donde yo vivo, permanece bajo un asedio sofocante  a pesar de los reclamos internacionales a que levanten el sitio. Envíos internacionales de suministros médico, alimentos, ropa y materiales de construcción de necesidad vital han sido sistemáticamente transferidos por Israel en asaltos contra barcos en aguas internacionales, así como en asaltos terrestres, parecidos a los des los piratas. El último asalto  resultó en la masacre de nueve activistas pacíficos y multitudes de heridos a bordo el Mavi Mármara cuando Israel lo atacó, junto con otras naves de la Flotilla de la Libertad en Gaza, en Mayo.

 

Ya que soy palestino, no tengo la opción de “cruzar fronteras” como Van der Vliet Oloomi and Morgenstern. Junto a los demás 1.5 millones de palestinos en Gaza, mis horizontes están restringidos a esta estrecha franja de tierra. Si fuéramos judíos, bajo el sistema racista, no sólo podríamos ser invitados a volver a nuestros hogares a lo largo de la Palestina histórica, sino que nos proveerían de todo tipo de subsidios, alojamiento y apoyo. El encarcelamiento masivo de 1.5 millón seres humanos, la mayoría de los cuales son refugiados, sólo porque somos de la religión “equivocada”, encuentra precedentes sólo en los capítulos más oscuros de la historia humana.

 

No sólo estamos encarcelados, sino también sometidos a ataques regulares. Durante los 23 días del asalto a Gaza que empezó en Diciembre 2008, Israel mató a más de 1,400 palestinos. El Informe de Goldstone comisionado por la ONU, tanto como los reportes de muchas otras organizaciones locales e internacionales de derechos humanos, documentaron el uso ilegal de armas como fósforo blanco y bombas de racimo. De las miles de casas, escuelas y negocios intencionalmente destruidos o severamente dañados por el bombardeo o las topadoras israelíes, solamente una fracción ha sido reconstruida, ya que Israel utiliza el pretexto de “seguridad” para prohibir el envío de cemento y otros materiales de construcción a Gaza.

 

Sin embargo, la situación de los palestinos en la Cisjordania está también precaria. El gigantesco muro de apartheid les corta a los palestinos sus centros sociales, económicos y culturales y les impide que trabajen las tierras. Cientos de Check Points imposibilitan la circulación normal, inclusive las visitas a hospitales por tratamiento esencial y asistencia a las escuelas y universidades tanto para estudiantes como para profesores, o sólo mantener una vida normal.

 

Un nuevo informe de la ONG británica Save the Children (Protejan a los niños) documenta que en ciertos lugares de la Cisjordania, la desnutrición está aún peor que en Gaza: 61 por  ciento de los niños están severamente desnutridos, pero en las “bolsas de pobreza” de Cisjordania hasta 79 por ciento de los niños padecen también de la desnutrición. Tanto en Gaza como en la Cisjordania “asesinatos dirigidos” – ejecuciones extrajudiciales – forman parte de la práctica común israelí.

 

A menos que los bloggers bien intencionados y Words without Borders estén preparados a tener en cuenta este clima de opresión colonial, es dudoso que su asistencia pueda dar fruto. Un llamamiento puede ser extendido a los individuos e instituciones israelíes para que adhieran al boicot – y algunos israelíes valientes ya lo han hecho – como los miembros del grupo Boycott from Within (Boitcot del interior).

 

¿Cómo es que los palestinos negocian este “híbrido paisaje social?”, levantando la voz y creando la consciencia de que estamos en un estado de sitio, enfrentándonos a la amenaza cotidiana de exterminación y utilizando todos nuestros medios posibles para resistir y preservar a nuestras comunidades y cultura.

 

Lamentablemente, la iniciativa de Words without Borders parece ignorante frente estas realidades y habla de palestinos y israelíes con un lenguaje que oculta las enormes desigualdades de poder que deben estar centrales en toda acción o encuesta seria, involucrada y con principios.

 

Dadas estas realidades y el hecho de que este proyecto esté en flagrante violación de las pautas apoyadas por la mayoría de los intelectuales palestinos, es poco probable que muchos palestinos participen. Los que participen no serán miembros de la University Teachers' Association in Palestine (Asociación de Profesores Universitarias en Palestina), o la Palestinian Writers' Union (Unión de Escritores Palestinos), o la mayor parte de las universidades palestinas. Es cierto, la selección es clara para la gran mayoría del pueblo palestino, y los intelectuales deben reconocer que el verdadero “diálogo a través de las culturas” es imposible cuando una de ellas está sofocada, silenciada y borrada por la otra.

 


 

Este artículo fue publicado originalmente por Electronic Intifada y traducido al castellano por Douglas Smith y Laura Jordán para el Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén

 

*Dr. Haidar Eid es un profesor adjunto de estudios culturales en la Universidad al-Aqsa de Gaza y es parte del comité coordinador de la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel.


 

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