A pesar de que un comité interministerial comandado por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu está recomendando que 800 de un total estimado de 1.200 niños de trabajadores migrantes y solicitantes de asilo reciban autorización para quedarse en Israel, al Ministro del Interior, Eli Yishai, le gustaría deportar a un tercio de los niños.
El comité, conformado por representantes de los ministerios de educación, asuntos sociales, interior, finanzar y justicia, está intentando adoptar un criterio de nacionalización tras un año de deliberaciones. Muchos de los niños afectados por esta legislación han nacido en Israel, hablan hebreo, asisten a centros educativos israelíes, y han sido educados para formar parte de la cultura israelí.
De acuerdo con el criterio propuesto por el comité, a los niños hablantes de hebreo que integrados en el sistema escolar israelí, que han estado en Israel por más de cinco años y cuyos padres entraron legalmente al país, se les concederá estatus permanente. Aquellos que no reúnan estos requisitos serán deportados en el plazo de un mes a partir de la decisión, según el diario israelí Haaretz.
Al Ministro del Interior, Eli Yishai, presidente también del partido ultraortodoxo judío Shas, sin embargo, le gustaría deportar a cerca de un tercio de los niños. Yishai está encargado de introducir cambios al borrador de recomendaciones antes de que sea enviado al Gobierno. “[Son] responsables de dañar la identidad judía del Estado, constituyen una amenaza demográfica, y aumentan el peligro de asimilación”, manifestó Yishai al periódico Haaretz a propósito de los niños migrantes.
Un documento publicado en 2009 por el Centro de Investigación e Información del Knesset (parlamento de Israel), sostenía que, según los datos recogidos en los sistemas sanitario y educativo, hay cerca de 1.800 niños de trabajadores migrantes en Israel –698 menores de tres años; 475 entre tres y seis años, y 600 entre ocho y 12 años– aunque nadie conoce la cifra exacta.
El Ministro de Asuntos Sociales, Isaac Herzog, uno de los ministros responsables de tomar la decisión final en este asunto, se opone tajantemente a este tipo de deportaciones masivas de niños. “Si hace falta, pediremos un debate del gabinete, y si es necesario, yo mismo presentaré los hallazgos del comité al gabinete. La opinión de este comité profesional considera que el bienestar del niño es un valor supremo, y debe defenderse”, declaró Herzog.
Traducido al castellano por M.L. Borges para el Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.
