La primera respuesta provocó un giro en el enfoque que asumiera la entrevista.
"¿Por qué te opusiste a servir en el Ejército?"
"Deberíamos preguntarnos por qué acaso las personas sirven en el Ejército. Todos preguntan por qué te opusiste, pero nadie se cuestiona qué tiene de deseable enlistarse en el Servicio Militar".
Naturalizado e internalizado como se encuentra el mandato obligatorio de enlistarse en las Fuerzas de Defensa Israelíes a partir de los 18 años, este hecho pareciera impedirnos realizar la pregunta contraria o bien incluso convencernos de dar por asumida la posible respuesta.

Uri Agnon en una manifestación en Bil´in con su banda de percusionistas "Samba" como forma de resistencia pacífica. 31-12-2010. Foto: Noa Bachner/Flickr
Podríamos entonces cuestionarnos cuántos desean fervientemente servir a las Fuerzas Armadas, o bien cuántos se han auto-convencido fervientemente de desear hacerlo.
Hay quienes con valentía -¿o sentido común? ¿o falta de sentido común, común al de la mayoría de los israelíes?- se oponen, pagando el alto precio que factura una sociedad a quienes se atreven a mostrar atisbos de acciones que pueden provocar fracturas en el statu quo de la misma.
¿Cuáles son entonces las opciones para quienes se rehúsan a servir en el ejército, ya sea por oposición política, pacifismo, temor, obstáculos económicos, impedimentos físicos o psíquicos?
Escasos casos han sido eximidos del ejército en base a argumentos pacifistas. Para ello, es necesario que el objetor de conciencia, quien se opone a cumplir con el servicio militar por considerarlo contrario a sus convicciones y creencias, se enfrente al llamado Comité Militar de Objeción de Conciencia, el cual determinará cuán fehaciente es su argumentación.
La declaración de Uri Agnon pasó la prueba de fuego. En la entrevista concedida al Centro de Información Alternativa, el joven señaló que el secreto está en la oratoria. No sólo se debe ser un fidedigno pacifista, sino que también se debe saber expresarlo, y sobre todo, poder convencer de ello a un comité conformado únicamente por militares, al parecer, expertos en la detección de genuinos pacifistas.
Uri Agnon en una manifestación en Bil´in con su banda de percusionistas "Samba" como forma de resistencia pacífica. 31-12-2010. Foto: Noa Bachner/Flickr
La descreencia de cualquier forma de violencia define esencialmente a un pacifista. Creer que si no existiese la Ocupación Militar en los territorios palestinos significaría enlistarse en el ejército es dejarnos llevar por la dirección contraria. Ya que no se trata de rechazar enlistarse en el Ejército Israelí, sino de oponerse a formar parte de cualquier ejército del mundo.
Así, la decisión de no enlistarse se vincula con una crítica estructural al sistema, en la que la Ocupación Militar no es el único punto esencial, sino una pieza más de un engranaje monstruoso.
La mayoría de las declaraciones de quienes rechazan enlistarse por motivos políticos fracasa frente al Comité Militar: una vez que expresan que la Ocupación es el principal motivo de oposición, sus declaraciones son rechazadas.
¿Existe entonces una delgada línea entre quien rechaza por oponerse a la Ocupación y quién lo hace por ser pacifista? Pareciera que el Comité considera que todo aquel que rechaza servir por oponerse a la Ocupación presenta una declaración de oposición a una política en la particular, la de la Ocupación.
Si el Comité falla a favor de un pacifista, ¿esto significa que dicha persona realizó una declaración "no política"? Según la mirada de dicho Comité, ¿es acaso el pacifismo un tipo de declaración apolítica? ¿Existe, ante los ojos del mismo Comité, una diferenciación entre un argumento político y uno moral?
"El Pacifismo sí es político. Porque política implica la forma en que vivimos en la sociedad... y el pacifismo afecta la forma de comportamiento en todos los aspectos diarios de la vida. No implica únicamente no ir al ejército, sino evitar la violencia en distintos aspectos", explica Uri.
Y más allá de su vegetarianismo, el cual indudablemente representa una forma más de expresión en otro plano de sus convicciones políticas, el músico activista no visualiza el pacifismo sin justicia social, ya que la desigualdad social, producto de un sistema económico neoliberal excluyente, también es violencia. Su visión anarco-pacifista lo lleva a un cuestionamiento y rechazo de cualquier forma de violencia, proveniente tanto del Estado como de instituciones como la policía y el ejército.
Estudiante universitario de composición musical y filosofía, enseña desde hace 4 años música en una escuela de un barrio desfavorecido de Jerusalén, además de colaborar en "New Profile", movimiento por la Civil-ización de la Sociedad Israelí, y asistir a quienes necesitan información u orientación respecto al no enlistamiento en el ejército.
Junto a los cada vez más numerosos jóvenes que se oponen a servir en el ejército, Uri Agnon debe ser indudablemente considerado un traidor de su patria ante las miradas de innumerables israelíes. Si bien contó con un apoyo incondicional de su familia, cuyos padres son de clara inclinación política de izquierda y su hermana mayor había rehusado a servir antes que él, su decisión le trajo costos a nivel social. No fue una sorpresa para su círculo de amigos más cercanos, incluso para uno de ellos quien fuera testigo frente al Comité. Irónicamente, éste último con una postura política contraria a la suya, residente de un asentamiento, y con una carrera militar en el ejército. Sin embargo, su decisión sí ocasionó la ruptura de numerosos vínculos sociales de quienes no concordaban con su decisión.
Supo encauzar ingeniosamente su habilidad e inclinación artística al servicio de la demanda de justicia social. Ve en la música la herramienta ideal de resistencia pacífica. Luego de ser eximido de realizar el Ejército, conformó "Samba", que agrupa a percusionistas, quienes se hacen escuchar en manifestaciones y otros eventos políticos. Estructura de banda musical también presente en otros lugares del mundo, sus tambores son un medio, y no el fin, de la resistencia no violenta.
Uri Agnon en una manifestación en Bil´in con su banda de percusionistas "Samba" como forma de resistencia pacífica. 31-12-2010. Foto: Noa Bachner/Flickr