Es difícil, sino imposible, encontrar a un palestino que esté en contra de la idea de tener un Estado independiente e internacionalmente reconocido. Sin embargo, el panorama se vuelve más complejo cuando las consideraciones legales y de la vida diaria entran en el debate. "La pregunta que se debe hacer es por qué anunciar la creación de un Estado palestino cuando la mayoría de su pueblo son refugiaos que dependen de la ayuda exterior de agencias de la ONU como la UNRWA o de la Unión Europea; cuando hay problemas diarios con los checkpoints, los asentamientos y su constante crecimiento. Hoy hay alrededor de 600.000 colonos viviendo en los asentamientos en Cisjordania (y Jerusalén Este) y el número sigue aumentando", cuestionó Amjad, uno de los asesores legales de Badil, un centro de investigación en Belén que se especializa en la situación de los refugiados palestinos y su derecho a retornar a sus hogares.

- ¿Eso significa que el establecimiento de un Estado bajo ocupación no es algo sostenible?
- No necesariamente. Hay Estados independientes que fueron ocupados por potencias extranjeras. Eran entidades reconocidas como Estado, mientras estaban ocupadas. Ser un Estado y estar ocupado pueden ir de la mano; no es contradictorio. Pero la pregunta es, ¿cuál sería el beneficio de declarar dicho Estado, un Estado bajo ocupación? Si miramos a la vida cotidiana de los palestinos, ¿cuál sería el cambio para ellos? Y hasta ahora no hay ninguno. Cuando uno ve las ventajas y las desventajas, del lado de las desventajas todo esto crea muchos miedos...hay tantas posibles desventajas. Y cuando vemos las ventajas tenemos otro problema porque en realidad no hay ninguna.
Como muchos palestinos, Amjad hubiera querido que existiera más debate interno antes de ir a la ONU. Muchos cosas, sostiene, están siendo malinterpretadas y otras mal informadas por la Autoridad Palestina. La más importante, en su opinión, es la "certeza" de que el futuro Estado de Palestina podrá ingresar a la Corte Penal Internacional u órganos de la ONU similares, si la mayoría de la Asamblea General lo reconoce como Estado observador permanente. "En un sentido estrictamente legal, esto no es cierto", aclaró.
"Palestina podría ser reconocida como Estado en la ONU, pero rechazada en la Corte Internacional porque ese tribunal podría decidir que Palestina no es un Estado. Por ejemplo, hace unos años, Palestina intentó entrar a la Organización Mundial del Trabajo y le fue negada la membrecía simplemente porque carecía de un control efectivo de su territorio. Si tomamos este ejemplo y lo extrapolamos al momento posterior al reconocimiento del Estado palestino, aún no tendremos un control efectivo sobre nuestro territorio, porque aún tendremos los checkpoints, al Ejército israelí, las mismas fronteras vigiladas desde los dos lados por los mismos soldados israelíes", explicó el asesor legal de Badil.
Con este argumento en mente, Amjad garantizó que si el Estado palestino es reconocido como un Estado con status de observador permanente ante la Asamblea General –"el escenario más realista hoy"-, este nuevo Estado tendría, en términos legales, casi los mismos derechos y obligaciones que hoy tiene la OLP. "Si comparamos al Vaticano (actualmente el único Estado con status de observador permanente ante la Asamblea General) con la OLP, tienen prácticamente los mismos derechos", destacó.
Pero aún si no habría nada que ganar de esta iniciativa de la Autoridad Palestina en la ONU, podría haber algo que perder. El mayor miedo de Badil es que el nuevo Estado palestino no tendrá, como sí tiene hoy la OLP, el mandato internacionalmente reconocido como representante de todos los palestinos, incluyendo a los refugiados alrededor del mundo y su derecho a retornar a sus hogares, como lo estableció en 1948 la ONU en la Resolución 194.
"En términos legales, un Estado palestino podría intentar reclamar para sí el derecho al retorno de los refugiados palestinos. Pero la pregunta sería el retorno a qué zona. Cuando hablamos del derecho al retorno de los refugiados palestinos de 1948 o desde 1948 hasta 1967 dentro del territorio que hoy es el Estado de Israel, la pregunta sería si el futuro Estado palestino podría reclamar el derecho al retorno dentro de esa entidad (Israel) o estaría limitado a reclamarlo dentro de su propia entidad, es decir, en el mejor de los casos, con las fronteras del 67, Cisjordania y la Franja de Gaza, lo que excluiría en realidad la gran mayoría de los refugiados palestinos que debieron dejar sus hogares en lo que hoy es Israel", advirtió el abogado palestino.
Pero como lo resaltó una y otra vez a través de la entrevista, nada es seguro a esta altura. "No hay ningún precedente histórico o legal de algo así", explicó Amjad. Por el momento existen los mejores escenarios posibles, los peores, los realistas y los improbables; pero en ninguno de ellos, según la investigación de Badil, se vislumbra una victoria real para los palestinos.