Jueves 17 de Mayo, 2012

Sonreír frente a la adversidad

Jueves 18 de Agosto de 2011 19:02 Lucila Voloschin para el Centro de Información Alternativa (AIC)
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¿Cuán difícil -pero clave- puede ser hacer sonreír, cuando una enfermedad ha invadido y paralizado todos los sentidos? Los niños internados en hospitales de Cisjordania, junto a su núcleo familiar, no sólo deben hacer frente a una enfermedad terminal como el cáncer, sino que además cargan sobre sus espaldas los obstáculos cotidianos de vivir en un contexto de ocupación militar. En numerosas ocasiones las visitas regulares de los familiares -hecho considerado de rutina en muchos hospitales del mundo- puede transformarse en un grave sacrificio para aquellas madres quienes luego de obtener los permisos correspondientes, cruzar un muro de separación y atravesar puestos de control militares, deben internarse junto a sus hijos, sin contar con la autorización para regresar a sus hogares por más de 30 días.


Una de las armas más naturales que posee el ser humano para combatir el sufrimiento -la risa y el humor-, son puestas al servicio de la contención y el alivio emocional y psicológico por parte de un equipo de profesionales del "arte de entretener y hacer reír". Junto al tratamiento tradicional que reciben los pacientes, actúa un grupo de "doctores-payasos" quienes trabajan organizada y sistemáticamente como soporte del cuerpo médico clínico. El Proyecto Dr. Clown llevado a cabo por el Inad Theater ubicado en Beit Jala, distrito de Belén (Cisjordania), enfrenta el difícil desafío de trabajar con niños y padres, enfermeros y médicos, en medio de un panorama para nada esperanzador, a los fines de abatir el desaliento y sensación de abatimiento, utilizando una herramienta tan poderosa como vital: la humoroterapia o risoterapia.

En la entrevista reciente con el Centro de Información Alternativa, Samia Abu Hmud y Khalid Massou, Directora Ejecutiva y Director General y Artístico del Inad Theater, relataron que el proyecto nació en el año 2008 bajo el auspicio inicial del Consulado Británico por un período único de 6 meses. El deseo de ver crecer lo que recién había sido sembrado los impulsó a darle continuidad luego de finalizado dicho financiamiento, ya que el motor inicial de inspiración los impulsaba hacia adelante: brindar momentos de mágico entretenimiento a niños internados en hospitales de Palestina. La intensa búsqueda de apoyo suplementario permitió que en el año 2011 se concretaran 3 talleres de trabajo y capacitación técnica de actores palestinos de la mano de la organización Red Noses Clowndoctors International, llevados a cabo en Beit Jala, Viena y Praga. Luego de dicho período de estudio, la apertura oficial se realizará en el mes de octubre de 2011 en la que los 8 "doctores- payasos" finalmente seleccionados comenzarán a realizar intervenciones semanales en hospitales de 4 ciudades: Beit Jala, Hebrón, Ramalá y Jerusalén.

Parte del impacto internacional que se propone el Proyecto Dr. Clown reside en mostrarle al mundo que en Palestina las personas también quieren sonreír, a diferencia de la simplista imagen que usualmente suele proyectarse, ya sea como tierra acongojada por el llanto o armada de pies a cabeza. "Resistimos y tenemos el derecho de hacerlo, ya que nos encontramos bajo una ocupación. Respetamos la vida y queremos disfrutarla. Reír nos brinda la fuerza y energía para continuar trabajando y sobrellevando nuestra vida de todos los días" afirma Khalid. Dr. Clown no sólo se dirige a niños, sino que también tiene un impacto directo en sus familiares. Tratándose en la mayoría de los casos de pacientes provenientes de familias de escasos recursos y debido a los obstáculos diarios que impone la ocupación militar, sus madres se ven en la obligación de instalarse en los hospitales por muchos días ya que en numerosas ocasiones no les es permitido regresar a sus hogares, posiblemente ubicados del otro lado del muro. Como resalta Samia, la clave de Dr. Clown es entonces acompañar a niños y padres, y ayudarlos a sobrellevar de la mejor manera posible la angustia y estado de vulnerabilidad.

¿Cómo resolver la contradicción que surge del hecho de que los payasos inevitablemente deben retirarse de los hospitales cuando los niños deben en cambio quedarse internados? El proyecto parte de la base de constituir un soporte emocional y apoyo del tratamiento médico, sin pretender reemplazar el rol de los profesionales de la salud. La sensación de insatisfacción permanente en los pacientes genera la expectativa de volver a ver a los payasos, quienes regresarán pasados unos días, manteniendo vivo el deseo en los niños, lo que a su vez los fortalece emocionalmente.

"Estamos convencidos de que Dr. Clown construye puentes y diálogo y destruye muros y obstáculos" expresa el director artístico, esperanzado en darle continuidad y recibir apoyo de la comunidad local. Construido a pulmón y gracias al esfuerzo de muchos voluntarios, los protagonistas comparten la fuerte convicción de que se trata no sólo de un proyecto, sino de un mensaje humanitario.

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